Entre las razones:
- Paz ya no me lee.
- Lo que se hereda no se compra: las nenas nos han salido callejeras y eso se nota en la frecuencia de publicación.
- Corro el riesgo de derivar desde E/LE a la puericultura: y tampoco estoy por la labor de dar la brasa a nadie con el sinoscomen o el nonoscomen o el yahabeiscambiaodeleche, entre los muchos e interesantísimos temas de conversación que puede dar este maravilloso mundo de los niños.
- Le pongo los cuernos. Al blog -digo-: de momento, la aventura es con estudiantes.
En resumidas cuentas, que me he quedado sin tiempo para ELE que ELE. Es un poco desagradecido por mi parte, pero... fue bonito mientras duró. Como balance, he de decir que la experiencia ha sido muy positiva: de blogs hace menos de dos años no tenía ni noticia, ahora, no soy un virtuoso, pero mejor que peor me las apaño; además, he disfrutado de una compañía virtual excelente, que confieso haber cuidado poco, pero que me ha enseñado mucho. Así que, si alguna alma cándida cae por aquí con la idea de iniciar una aventura bloguera, le recomiendo que recurra al auxilio y hospitalidad de Leonor, Francisco, Agustín, Lola, Maribel, Emilio, Jesús, Pepita, David, Fernando, Idoia, Felipe, Antonio, Lourdes, Lourdes, Teresa y un etcétera largo, largo, largo. Por ahí andaré yo, ilustrándome.

De San Finín no encuentro imagen. Recurro a San Pancracio, que nunca está de más y lo dejo con Eleña, que se hagan compañía.
Nos vemos por la red. Si me hago devoto de Santa Starting de Again, ya se lo cuento.
Aquí, longrey, eternamente agradecido, corto y cierro.




