16 noviembre 2008

"EL PORTA": ¿UN CANTANTE MACHISTA?


¡Hola! Me llamo Adelaida Díaz Tejera soy alumna de 2º de bachillerato.
Voy a hablaros de mi primer trabajo de antropología que trata de Cristian Jiménez Bundo,
conocido como "El Porta".
Este cantante empezó
a rapear en el año 2001-2002 y su canción más conocida es "TODAS LAS NIÑAS SON UNAS GUARRAS...". Debido a la letra tan polémica de esta canción me he decidido a hacer esta entrada.
En la canción se puede observar el lenguaje tan denigrante hacia las adolescentes que usa el rapero con la única finalidad de vender utilizando la provocación y el insulto como recurso artístico.
Lo que yo no comprendo es que la mayoría de sus fans sean niñas adolescentes cuando en este tipo de letra lo único que hace es denigrarlas y además generaliza su opinión de las jóvenes. Por mi parte, pienso que este tipo de letras deberían estar censuradas porque dan mal ejemplo a sus jóvenes seguidores y seguidoras, además de incitar a cualquier forma de violencia.

¿Creéis vosotros/as que es un cantante machista?
¿Pensáis que esta clase de letras tendrían que estar censuradas?
¿Deben existir límites en la expresión artística?
A continuación, en leer más, reproducimos (no sin muchas dudas) la letra de la canción para que nos digáis si de alguna manera no se está fomentando con ella la violencia de género.

Debido al contenido de la letra de la canción y teniendo en cuenta que este espacio es un blog de coeducación, hemos considerado lo más oportuno no reproducirla directamente, sin embargo, puedes leerla sin pinchas aquí.

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12 noviembre 2008

¿ CUANTAS VIDAS CABEN EN UN LOCUTORIO?


Hemos seleccionado este fantástico vídeo documental realizado en Barcelona en el año 2004 para reflexionar sobre una triste realidad. Las vidas anónimas que se cruzan de un continente a otro. Los hemos visto surgir en estos últimoa años por todas las ciudades,por todos lo barrios, por todos los pueblos … Son los locutorios. Espacios que reflejan una dura realidad: la emigración y el desarraigo, la distancia, el drama de no poder estar junto a tus seres queridos, a tus hijos… Las nuevas tecnologías de la comunicación han hecho posible un pequeño milagro, el que muchas personas a través de estos espacios multiculturales ( donde suelen confluir emigrantes de múltiples paises, culturas y religiones) puedan seguir en contacto, bien por teléfono, bien por internet ... Han hecho posible algo impensable hasta hace pocos años, que muchas personas puedan ver sonreir (y llorar) a sus hijos y familiares a miles de kilómetros de distancia. Es una ventaja que no puede ocultar el drama, el auténtico drama que viven muchos inmigrantes lejos de sus seres queridos y especialmente , las mujeres convertidas en los ejes de nuevas familias “transoceánicas”, que tienen que asumir el reto desgarrador de tener que relacionarse con sus hijos a través del hilo telefónico o en el mejor de los casos, con la difusa imagen de una cámara web.

Y viene también al caso por un interesante artículo de María Antonia Sanchez -Vallejo publicado hace algunos días en EL PAIS sobre este tema y titulado precisamente, “Nace la familia Transoceánica” que recomendamos encarecidamente leer, porque nos aporta esclarecedores testimonios para comprender la magnitud de este drama. Reseñamos las primeras líneas con las que comienza el artículo.
El texto completo en el enlace al artículo:
“Nace la familia Transoceánica”
“Las mujeres inmigrantes revolucionan el modelo patriarcal al convertirse en sostén de sus hijos - Las madres asumen a distancia la desgarradora relación con unos niños desde otro continente...
La emigración femenina se emancipa. En los últimos años, la mujer ha tomado la iniciativa a la hora de emigrar. Lo hace cada vez con más autonomía, hasta el punto de representar casi la mitad del colectivo emigrante en el mundo (100 millones de 190, según el Fondo de Población de Naciones Unidas). Esta feminización no es novedosa, pero sí la intensidad del fenómeno. Y también el hecho de que muchas son la cabeza de un nuevo tipo de familia….”
Cuando pasemos cerca de un locutorio, por favor, pensemos en las vidas y en los dramas que caben dentro.

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09 noviembre 2008

CINE Y VIOLENCIA MACHISTA.



Me llamo María del Mar, alumna de 2º de bachillerato y voy a hablar del tema del maltrato hacia la mujer y cómo el cine lo refleja.
El cine lo que ha querido demostrar y sacar a la luz son las situaciones en las que viven las mujeres maltratadas y con ello denunciarlo públicamente para que los espectadores saquen sus propias conclusiones. El autor de este artículo quiere mostrar que existen formas de violencia más allá de la doméstica, como por ejemplo, en el cine las prostitutas casi siempre son maltratadas por policías y chulos, muchas películas ponen de manifiesto como las mujeres sufren la tortura y la violencia sexual, la persecución, la presión emocional, desapariciones, encarcelamientos e incluso la muerte, además exhiben una visión de la mujer como simple objeto de placer.
¿Crees que el cine puede ayudar a reducir la violencia de género o de alguna manera la fomenta?

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MUJER Y PUBLICIDAD ¿IGUALDAD DE GÉNERO?

Hola soy Noelia Ferrer alumna de 2º de bachillerato. He elegido este tema porque me llama la atención el ver como del todo no se está consiguiendo la tan deseada igualdad de género. ¿Qué ocurre en la televisión? Pasamos mucho tiempo de nuestro día (quizás demasiado) viendo la televisión, por ejemplo, en ella los anuncios publicitarios ocupan gran espacio y es ahí donde se pone de manifiesto que todavía no hay eso que queremos conseguir: que mujeres y hombres seamos tratadas y tratados por igual.
De los estereotipos empleados para representar la imagen de las mujeres en la publicidad se puede deducir que las relaciones de género que éstas establecen con los hombres en los anuncios son irreales y están cargadas de connotaciones sexistas, además siguen mostrando que no hay igualdad de género. Si hay un anuncio de coches salen los hombres y si es de detergentes o de alimentación sale la mujer como persona que lleva la casa, la familia, etc...como el anuncio que muestro más abajo relacionado con esto último.




Este anuncio muestra lo que ya todos sabemos; la mujer se hace cargo de la casa y el hombre del coche y eso es lo que le están enseñando al niño/a día tras día, ¿así se puede lograr la igualdad de género?

¿ESTÁIS DE ACUERDO CON ESTA PUBLICIDAD QUE VEMOS?
¿SIGUE SIENDO LA MUJER UN OBJETO-ESCAPARATE?
TANTO EL ANUNCIO COMO EL ARTÍCULO TIENEN ALGUNOS AÑOS, ¿PERO SON ACTUALES? ¿HAN CAMBIADO LAS COSAS?

Para que conozcáis más sobre este tema, a continuación os dejo (en leer más) un maravilloso artículo de Pilar Morales.

La imagen de la mujer en la publicidad: estudio

Una investigación, dirigida por la Secretaría de la Mujer de la Unión Sindical de Madrid Región, reflexiona sobre los estereotipos sexistas a través de las imágenes gráficas utilizadas en la publicidad. A raíz de una noticia que publiqué en las noticias me di cuenta que la imagen que tiene la mujer en la publicidad, con campañas muy poco afortunadas y con estudios que nos hacen reflexionar ya que las personas están por encima de la publicidad

Por Pilar Morales

Una de las discriminaciones directas más evidentes a que se ven sometidas las mujeres es sin duda la esclavitud de la imagen que según el modelo de sociedad imperante debe tener y los procesos a los que tiene que someterse para ajustarse al prototipo que se le asigna.

Las mujeres deben permanecer jóvenes, delgadísimas, etéreas, sumisas, los mensajes repiten, a veces sutiles pero casi siempre claros y directos, que sus puestos en la sociedad, en el hogar y en la empresa están condicionados por la calidad de su pelo, por lo bien que huele o por lo eficaz que es comprando un detergente u otro, sin que se oigan protestas al respecto, salvo en casos muy sangrantes, de ningún sector social.

La educación de las personas no se hace solamente en la escuela, esto es una obviedad, pero hay que pararse a pensar un instante en cuáles son los mensajes, imágenes y modelos que se les plantean a la infancia y a la adolescencia, en cómo se utiliza el lenguaje verbal y no verbal o simplemente como están colocados los maniquís en los escaparates de las tiendas de ropa, se ve el bombardeo al que están sometidos, un bombardeo constante que dirige sus deseos y sus metas hacía la perpetuación de los estereotipos.

La Secretaría de la Mujer de la Unión Sindical Madrid Región (USMR) plantea con el estudio La imagen de la mujer en la publicidad, elaborado por la doctora en Filosofía y experta en género Elvira S. Llopis, que la responsabilidad de cómo es la sociedad se encuentra en las personas que se dedican a la publicidad. Se abre el debate además de cómo considera esta sociedad a las mujeres, ya que los hombres no tienen este mismo tratamiento.

Quienes controlan el mundo de la tecnología y de la imagen saben exactamente qué mensajes emiten para conseguir un determinado resultado. Incluso para anunciar un mismo producto no se tratan las imágenes de las mujeres con los mismos cánones que las de los hombres. Y eso comienza en el diseño de los pañales, de los juguetes, de los libros de texto y de los anuncios publicitarios en todos los soportes que se utilizan para vender un producto.

Las niñas y los niños tienen derecho a recibir una formación de la sociedad que erradique los estereotipos que han conducido sobre todo a las jóvenes a vivir corriendo siempre tras unas medidas, un peso y unas actitudes que les dividen en dos mundos paralelos que será muy difícil conciliar en la edad adulta cuando se les pida que sean tolerantes, solidarios y que valoren a las personas por algo más que por si tienen un coche deportivo y desde luego que no esperen que lleve una mujer dentro como trofeo. Este estudio es una herramienta más para transformar una sociedad que dista mucho todavía de ser igualitaria.

Diferencia de género
En los dos últimos años, se asiste a la formulación de leyes para favorecer la igualdad entre mujeres y hombres, tanto en el ámbito estatal como en el autonómico, que suponen un avance considerable para corregir las situaciones de discriminación directa o indirecta a que todavía se ven sometidas las mujeres. Estos avances legislativos han sido recibidos por las organizaciones de mujeres y por las sindicales con interés, rigor en las aportaciones (cuando se ha podido participar) y con el compromiso de estar pendientes de su desarrollo y dotación presupuestaría para poder llevarlas a la práctica.

Pero cuando se habla de cómo se utiliza la imagen de las mujeres en diferentes ámbitos se topa con una realidad bien distinta a lo que dice la legislación, e incluso a lo que dice la Constitución Española o la Declaración Universal de los Derechos Humanos, porque las mujeres se presentan ante la sociedad como objetos estereotipados, diferenciándose el tratamiento de su imagen de la de los varones.

Los hombres se representan habitualmente ligados a la ciencia y a la empresa, poseedores de los bienes iconográficos de nuestro tiempo tales como coches espectaculares, mansiones inmensas o despachos de alta dirección; a las mujeres se las suele presentar unidas a la maternidad, la cocina o el sexo directo o velado. Si en alguna ocasión aparece una mujer trabajando se la presenta adoptando vestimenta o actitudes que se asocian con “lo masculino”.

Las mujeres han avanzado de forma importante si se lanza la mirada atrás, solamente cuarenta años, en que incluso trabajar fuera del hogar se consideraba incorrecto, prueba de ello es el reconocimiento en lo formal del “derecho a ser iguales”, pero eso no se traduce en un trato igualitario para ambos géneros en el mundo de la publicidad y por tanto de su consideración como generadores de riqueza o como objetos de consumo.

Este tratamiento diferenciado no excluye a ninguna de las etapas de la vida del ser humano, ya desde el nacimiento se diferencian las actitudes, las formas de recibir a la niña o al niño, incluso se diseñan pañales diferentes, mostrando a los niños como activos, fuertes, emprendedores, guerreros y a las niñas como muñecas de frágil porcelana vestidas de rosa y necesitadas de protección.

Se nace niño o niña, diferenciándose en el sexo, pero que la diferencia de género la construye la sociedad que sigue siendo masculina y patriarcal.

Este estudio pretende continuar con el debate sobre las diferencias que existen en nuestra sociedad entre mujeres y hombres y seguir caminando no sólo hacia la eliminación de los estereotipos, sino a aprender a cuestionarlos y no temer reinterpretarlos desde una nueva mirada igualitaria.

Ministerio de Asuntos Sociales

El Instituto de la Mujer cuneta con un espacio dedicado a la Publicidad, en el que destaca su Observatorio de la Publicidad Sexista, en el que se publican desde el 2002 diferentes informes.

-Cuenta con un Formulario de denuncia de la publicidad sexista

-Ver más información en Ministerio de Asuntos Sociales e Instituto de la Mujer


La mujer en la publicidad

"Eres un cuerpo. Lo demás poco importa. No se trata en la publicidad de plasmar una persona femenina en todo su integridad y sus "deseos" reales. Sólo importa su Cuerpo, ese cuerpo de mujer pasivo e insinuante, melancólico, cariñoso o seductor. Ese cuerpo, despiezado la mayoría de las veces, que sirve como reclamo de cualquier tipo de producto. No ella, sino su cuerpo es el soporte de tornillos -piernas- , bebidas, -labios-, bujías -senos-, viajes -traseros-, etc., que no encuentran otro aliciente en sus productos publicitarios que estar asociados a cualquier parte del cuerpo femenino.
Cuanto más erótica sea la zona elegida mejor, más vendible será el objeto en cuestión. Un respingón trasero juvenil para anunciar un tabaco, una mujer a medio vestir para publicitar un video, otra tomando sol en una playa para una cerveza"
¿Somos su bebida, su tabaco, su mejor licor que entra suave?
¿O somos otra cosa?


"Según lo que vemos en la publicidad, los hombres y las mujeres desean cosas distintas y también esperan, ellos de ellas y ellas de ellos, cosas muy diferentes. Los hombres atléticos y triunfadores casi siempre, tal vez tengan una familia, pero no dejan de soñar con emociones, camaradería y hermosas mujeres que se rinden a su atractivo sólo por el tiempo que dure su deseo. Las mujeres, bellas y dulces siempre, desean familia, hogar y un amor que no sucumba ante un atractivo ajeno o ante el decaer del propio."


Cuando el reclamo del sexo se convierte en un mensaje denigrante

Una mulata que invita a disfrutar de sus pechos a quien pruebe su vaso de ron; una provocativa azafata con una cortísima minifalda utilizada como reclamo para promocionar una compañía aérea; un vientre con una flecha tatuada señalando el camino hacia el sexo para anunciar una marca de whisky... El sexo vende. Y los anunciantes no dudan en utilizarlo aunque en muchos casos sea a costa de denigrar al sexo femenino.

¿Puede un anunciante sugerir la idea de que emborrachando a una chica podremos disfrutar de sus favores? ¿o mostrar a una mujer desnuda y encadenada como premio por la compra de un producto? ¿Acaso no toman medidas las Administraciones competentes contra los empresarios que maltratan a las mujeres en sus anuncios, presentándolas como meros trofeos para quienes compren sus productos? En la publicidad, la frontera entre el sexo y el sexismo es muy estrecha. Y son muchos los que la cruzan a sabiendas de que no hay nadie que se lo impida.

"Seguramente, ésta es la única ocasión en que desearás que acaben con tu botella de White Label". El anuncio al que pertenece esta frase muestra un vaso con whisky y hielo en cuyo borde se ven las marcas de carmín que han dejado unos labios. El mensaje está claro. Utiliza el alcohol para conseguir a la chica. Al elaborar sus mensajes, la industria publicitaria no suele pararse a pensar si éstos provocarán algo más que la atracción de sus clientes potenciales.

En 1999, el Sindicato Independiente de Tripulantes de Cabina de Pasajeros exigió la retirada de un anuncio de Iberia para la promoción de su nueva clase Business Intercontinental. El anuncio, difundido en prensa, mostraba la imagen de una azafata con la falda acortada "por encima de lo reglamentario, en una actitud provocativa".

Además, la azafata lucía unos patines "que nos hacen recordar a la tristemente famosa 'chica Martini'", denunciaba el sindicato, que no entiende por qué Iberia "siempre recurre a la mujer para sus mensajes publicitarios, y en este caso, utilizándola como un mero reclamo sexual, atentando contra todas las mujeres trabajadoras", lo que además contribuye a "fomentar el comportamiento inadecuado y machista durante el vuelo de muchos pasajeros".

Desde 1998, FACUA otorga unos premios a Los Peores Anuncios del Año. Una de las empresas que tienen el dudoso honor de haber recibido uno de estos galardones es Allied Domecq, por un anuncio de su whisky Ballantine´s que recibió el premio a la Publicidad Denigrante. El anuncio presenta una botella con la forma de una bolsa, con unos palos de golf por contenido, mientras que una bandera tatuada en el vientre de una mujer desnuda de cintura para arriba y con la cremallera de los pantalones semiabierta señala el último hoyo del campo, el objetivo final.

La Ley General de Publicidad de 1988 prohíbe todo anuncio "que atente contra la dignidad de la persona o vulnere los valores o derechos reconocidos en la Constitución, especialmente en lo que se refiere a la infancia, la juventud y la mujer". Sin embargo, y a la vista de los datos ofrecidos por el Instituto de la Mujer y las numerosas denuncias presentadas cada año por asociaciones de mujeres, de consumidores y sindicatos, los anunciantes no se toman la ley demasiado en serio.

La rubia de la oficina
En 2001, el Premio a la Publicidad denigrante ha sido para la empresa Montaña Azul. En un anuncio de refrigeradores de oficina para contenedores de agua, mostraba a una atractiva rubia que sostiene un vaso y apoya su brazo sobre el depósito de agua objeto de la campaña, mientras que a pie de foto puede leerse el texto: "¿No echa en falta algo en su oficina?", jugando con el doble sentido de la frase.
Lógicamente, dentro de la publicidad discriminatoria hay escalas. Si hay anuncios que reducen a la mujer, de forma más o menos clara e intencionada, al papel de sumiso objeto sexual, el caso de la empresa Majorica es quizás el más lamentable.

En un anuncio de esta firma de joyas y perlas, que ha recibido el premio FACUA al Peor Anuncio del año 2000, se presenta a una mujer desnuda maniatada por la espalda con un collar de perlas. El anuncio utiliza el reclamo de que, obsequiándola con joyas de la marca, la mujer, reducida al papel de esclava sexual, aceptará sumisa los deseos del hombre.

Ofertas de empleo
"Televisión busca presentadora con pechos grandes". Este anuncio de una cadena local del municipio malagueño de Fuengirola, denunciado en 1999 por la Secretaría de la Mujer del sindicato CC.OO., es un ejemplo extremo del machismo implícito en las ofertas de trabajo que pueden leerse en los periódicos.

"Hace dos años denunciamos un anuncio de un hotel que buscaba cuatro hombres, un jefe de cocina, un jefe de bar, un maitre y un jefe de servicio técnico, y una mujer, para la limpieza de habitaciones", explica Inmaculada García Rodríguez, jefa de Comunicación del Instituto Canario de la Mujer. "Con los supermercados pasa lo mismo, piden hombres para puestos de responsabilidad y mujeres para trabajar como cajeras".

En 1999, Citizen Watch España retiró a raíz de sendas denuncias de FACUA y la Federación de Mujeres Progresistas un anuncio de su reloj Citizen Promaster, realizado por la agencia publicitaria Studio Più, en el que aparecía una mano acariciando las nalgas de una mujer, y el eslogan: "Sólo para grandes exploradores". Pero los casos en que los anunciantes rectifican o retiran sus campañas son excepcionales.

Tras otra denuncia de FACUA, el Instituto Catalán de la Mujer instó a la empresa Intersa a la retirada de un anuncio de los relojes IWC que comienza con el siguiente texto en grandes caracteres: "Las mujeres fuman nuestros Cohiba. Pilotan nuestras Harley. Beben nuestros Lagavulin. ¡Que nos dejen por lo menos nuestros IWC!", y continúa con frases como "Su tamaño sólo admite muñecas poderosas" e "IWC. Desde 1868. Y mientras siga habiendo hombres". La empresa no sólo no retiró el anuncio, sino que continuó con anuncios similares, como uno con el siguiente texto: "Este IWC de titanio es duro. Especialmente con las mujeres. Sólo existe para hombres".

En 2000, FACUA denunció un anuncio de prensa del champán Moët & Chandon, de la empresa Moët Hennessy, que aludía implícitamente en sus imágenes a la sumisión de la mujer respecto del deseo del hombre al presentarla con la cabeza agachada y acariciando una botella del champán anunciado en un ambiente cálido. Igualmente, dos imágenes de menor tamaño refuerzan el sentido de la principal al establecer una similitud entre el interior de la botella y el interior de la falda de la mujer, ocultando aquello que el hombre desea y presentando a la mujer como objeto de deseo alcanzable mediante el consumo de la bebida y al champán como metáfora de éxito sexual.

"Nos gustan demasiado las piernas de las mujeres como para obligarlas a doblarse y retorcerse", rezaba un anuncio gráfico de Air France en el que se mostraban en primer plano las piernas de una mujer flaqueadas por una minifalda y tacones de aguja. De las 112 campañas publicitarias denunciadas por el Instituto de la Mujer en 1998, sólo seis, ésta entre ellas, fueron retiradas por sus responsables.

Anorexia
La publicidad impone a hombres y mujeres un canon de belleza difícil de seguir, lo cual puede convertirse en un mensaje discriminatorio para aquellas personas que no se ajusten al mismo cuando se presenta como un requisito necesario para triunfar en lo social o lo sexual.

En ciertos casos, la imagen de la esbeltez se presenta totalmente distorsionada, llegando al extremo de mostrar mujeres muy delgadas quejándose de un supuesto exceso de peso o talla. Es el caso de un anuncio difundido el año pasado por la marca de agua mineral Fontvella, en el que una joven con una falsa necesidad de perder peso, consultaba a su amiga cómo había logrado adelgazar, a lo que ésta le revelaba que su secreto consistía en beber agua de la marca.

Otro anuncio, de las braguitas Princesa Esbelt, mostraba a una chica muy delgada que encogía su vientre en un ascensor cuando un joven entraba.

La campaña desarrollada en 2001 por Cañoneé para la promoción de sus desnatados Vitalinea también ha utilizado este peligroso recurso, que puede ayudar a aumentar el número de jóvenes anoréxicas. En uno de sus anuncios, la top model Valeria Mazza se queja de que la cremallera de su pantalón "no cierra", y la también modelo Cindy Crawford le recomienda el producto para reducir la talla.

Pasividad de las administraciones
Las competencias para retirar campañas publicitarias corresponden a las comunidades autónomas donde tienen su sede social los anunciantes. En el caso de la publicidad emitida a través de cadenas de televisión de ámbito nacional, es competencia del Ministerio de Ciencia y tecnología.

Lamentablemente, las administraciones competentes no suelen sancionar este tipo de prácticas ni instar a los anunciantes a que retiren sus anuncios.

Además de no actuar de oficio ante la existencia de este tipo de prácticas, cuando reciben reclamaciones de particulares o asociaciones, en la mayoría de los casos hacen dejación de sus funciones limitándose a derivar los expedientes a las instituciones públicas dedicadas a la protección de la mujer, que carecen de competencias sancionadoras en la materia.

Nuevas competencias
Para FACUA, resulta necesario que las Comunidades Autónomas doten de competencias sancionadoras en materia de publicidad discriminatoria a las instituciones públicas que trabajan en defensa de la igualdad de sexos.

La experiencia demuestra que sus técnicos están suficientemente preparados, y de sobra concienciados, para trabajar en el ámbito del control de la publicidad, por lo que si tuviesen el poder de sancionar a quienes incumplen la legislación vigente, posiblemente se produciría un cambio en la actitud de numerosos anunciantes, que comenzarían a concienciarse sobre la necesidad de respetar la dignidad de la mujer y dejar de presentarla como un simple trofeo para el comprador de un producto.


El sexo como premio

Frecuentemente, la publicidad ofrece el sexo como premio por la compra del producto. Este mensaje está implícito en muchísimos anuncios, aunque hay quien no se anda con rodeos.

Un anuncio de los años 80 para la promoción de la ginebra Seagram mostraba a una mujer tumbada sobre un hombre, apretando la cabeza de él sobre su pecho. El texto que acompañaba a la imagen no podía ser más explícito: "Ellos dicen que es la ginebra número uno de América... Dicen también que puede transformar un 'tal vez' en un... 'otra vez'".

Según un informe elaborado por el Instituto de la Mujer del Ministerio de Asuntos Sociales, en la publicidad, "la utilización de la imagen de la mujer responde generalmente a los dos arquetipos clásicos: la mujer como objeto sexual o reclamo consumista y la mujer en su rol de esposa, madre y ama de casa". Por contra, "la imagen del hombre representa la autoridad, la sabiduría y la experiencia. Las grandes realizaciones y profesiones les corresponden a ellos".

"De hecho", continúa el informe, "en más del 90% de los anuncios la voz en 'off' que invita a la compra y conoce las bondades del producto es masculina". El Instituto de la Mujer cuenta desde 1994 con un Observatorio de la Publicidad entre cuyos cometidos está el de recoger las denuncias de particulares y colectivos contra anuncios sexistas con el fin de mediar con los anunciantes para su modificación o retirada.

Consumo = sexo
En un spot del licor de guindas Miura emitido hace unos años en televisión, un joven vampiro ofrece la bebida a una chica, para después morderle el cuello. Satisfecha, la chica vuelve a pedir "otro Miura" cuando se le acerca un nuevo joven.

En un anuncio de las bombillas Dulux, de Osram, cuya retirada fue solicitada por el Instituto de la Mujer en 2000 tras una denuncia de FACUA, se recrea un paisaje nocturno de playa en el que dos sirenas de figura insinuante aparecen sentadas sobre una roca. Una bombilla de la marca anunciada ilumina la escena y sobre la imagen aparece el reclamo "una de estas tres bellezas puede ser tuya".

Un estudio sobre publicidad en prensa realizado por la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid en 1998 puso de manifiesto cómo en el 23'9% de los casos la recompensa que se ofrece al consumidor del producto anunciado es la satisfacción sexual (seguida de lejos por el prestigio social, en el 13%, y la amistad, en el 4'3%). En el 40% de los anuncios, la mujer se presenta como objeto sexual. Y es en la publicidad de alcohol donde en mayor proporción la mujer se ofrece como un simple objeto de consumo.

Las compañías tabaqueras también utilizan el éxito sexual como reclamo para atraer a los jóvenes. En un anuncio de los puritos Vegafina, de Altadis, se mostraba la imagen de una mujer con un amplio escote, y encima de la foto, la palabra provocación en grandes caracteres. Bajo el nombre de la marca podían leerse las palabras "Sabor suave. Placer intenso".


La publicidad sigue mostrando modelos de mujer que rebajan su condición social (nuevo texto)

El 85 por ciento de las mujeres andaluzas reconoce que no se identifican con la imagen que la publicidad da de ellas. Critican que se mantienen los estereotipos de belleza "10" y los roles tradicionales en relación con el trabajo y las tareas domésticas.

Son datos que ha recogido el Instituto Andaluz de la Mujer a través del Observatorio Andaluz de la Publicidad No Sexista. Este anuncio, en el que un hombre azota el trasero de una mujer se utilizaba para mostrar la carta de menú de un restaurante de Sevilla. Ya ha sido retirado.

Fue una de las más de 300 quejas que el Observatorio Andaluz de la Violencia No Sexista recibió el año pasado. La mayoría de ellas las han presentado mujeres. Se quejan de los esterotipos de belleza y los roles que aún mantienen los anuncios de publicidad. Roles que se transmiten también a través de la publicidad de juguetes.

Hasta un 77 por ciento de los anuncios infantiles que vemos transmiten valores inadecuados, relacionados con la violencia, el consumo incontrolado o comportamientos sexistas. El Observatorio Andaluz de la Publicidad No Sexista cuenta con un teléfono de atención al ciudadano, el 900 200 999.


Fuente:
http://www.comfia.info/noticias/31258.html
http://lectura.dgme.sep.gob.mx/galeria/mujerpubl.html
http://www.canalsur.es/Informativos/-ArchivoNoticias/2007/enero/09/090107-am-004-SOC.htm
http://www.facua.org/facuaanuncios/mujerypublicidad/sexocomopremio.htm
http://www.facua.org/facuaanuncios/mujerypublicidad/mujerypublicidad.htm

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02 noviembre 2008

LA HOMOSEXUALIDAD EN LA COMUNIDAD GITANA.


¡Hola! Soy Antonio Carmona tengo 18 años y soy estudiante de 2º de bachillerato. Os quería comentar mi trabajo de antropología que trata sobre la homosexualidad.

La pregunta que todo el mundo se ha hecho en alguna ocasión es si existe una explicación científica sobre las causas de la homosexualidad. Según el artículo que tenéis en LEER MÁS, la homosexualidad se origina en el vientre materno y tiene una explicación científica.

Pero, en realidad, esto no es lo que os quiero comentar. Más que de la existencia o no de explicaciones científicas sobre las causas de la homosexualidad (que imagino que las habrá para todos los gustos según la ideología de los científicos), lo que a mí me interesa es la aceptación del homosexual en la sociedad española actual de manera general y en la comunidad gitana en particular.

Mi opinión es que en nuestro país ya se acepta con normalidad la homosexualidad (en el vídeo de YOUTUBE de más arriba se puede ver claramente como hemos cambiado desde el año 1981 a hoy día, afortunadamente la diferencia de mentalidad es brutal), ya que como se dice
en este articulo, en España se celebran al año 4.500 bodas gays, hecho que hasta no hace mucho tiempo era legal y culturalmente imposible.

Sin embargo, como hijo de madre gitana tengo una duda personal:

¿En el caso de la comunidad gitana hay el mismo grado de aceptación de la homosexualidad? ¿Y si el homosexual es un gitano o una gitana? ¿De no ser así, cuáles serían las explicaciones? ¿De esas 4.500 bodas gays, alguna habrá sido entre gitanos o gitanas?




Fuente: http://www.tendencias21.net/photo/402535-494397.jpg?v=1151838544


La homosexualidad se origina en el vientre materno.
Afecta a los hijos que ya tienen al menos tres o cuatro hermanos varones mayores.


La homosexualidad se origina en el vientre materno y afecta especialmente a los hijos que tienen hermanos mayores, ya que como consecuencia de embarazos anteriores, el útero de la madre desarrolla anticuerpos contra las proteínas masculinas que afectan al embarazo de un nuevo varón. Son los resultados de un estudio realizado en Canadá, que comprobó la estrecha relación entre la homosexualidad y las familias de hermanos varones y que establece los factores biológicos como causa determinante de la homosexualidad, por encima de las influencias ambientales.




La orientación homosexual de un hombre está determinada más por las condiciones químicas del vientre de su madre durante su formación fetal que por factores ambientales, según un estudio realizado por el psicólogo Anthony Bogaert, de la Brock University de Canadá, que publica Proceedings of the National Academy of Sciences.

Estas condiciones químicas del vientre materno están marcadas por el número de hermanos mayores engendrados previamente por la madre, que predisponen el vientre materno para que desarrolle mayor cantidad de anticuerpos contra las proteínas específicamente masculinas. Cuando se forma un nuevo feto varón, esta reacción contra las proteinas masculinas condiciona su desarrollo, propiciando la aparición de la homosexualidad, según este estudio.

De confirmarse, esta teoría podría ser la explicación química al proceso de diferenciación en las tendencias sexuales de los hombres, aunque aún no se ha determinado una razón definitiva. Investigaciones anteriores ya habían demostrado que existe una relación entre el número de hermanos mayores y las probabilidades de que un hijo varón sea homosexual, pero Bogaert va más lejos al afirmar que los factores biológicos tienen más peso en la determinación de la homosexualidad o de la heterosexualidad que los factores sociales.

Investigación de casi 1.000 hombres.

El investigador analizó los casos de 944 hombres homosexuales y heterosexuales criados por sus familias biológicas o adoptivas. Los abortos o falsos embarazos en los que el sexo del feto no ha sido inventariado, han quedado al margen de la investigación, pero Bogaert sugiere que sería interesante averiguar si estos episodios guardan una relación con la homosexualidad.

La muestra de población masculina que ha sido objeto de la investigación forma parte de la región donde se encuentra la Universidad Brock, así como de grandes ciudades como Toronto, Montreal o Vancouver. El lesbianismo no ha sido objeto de estudio.

Analizando los datos de este estudio, Bogaert descubrió que la relación entre el número de hermanos mayores y la homosexualidad existe en una proporción mayor en el caso de los hijos que tienen la misma madre. De esa proporción, Bogaert deduce que la orientación sexual masculina tiene un origen prenatal, y que la memoria biológica de la madre es una causa determinante porque existe sólo cuando todos son hijos de una misma madre.

Según Bogaert, sólo los hermanos mayores biológicos pueden ocasionar esta tendencia, puesto que se origina en el vientre materno condicionado por embarazos anteriores de hijos varones. Los resultados de la investigación señalan que la más consistente influencia biodemográfica en la orientación sexual de los hombres es el número de hermanos varones mayores que éstos tengan.

Según los resultados de este estudio, la influencia sobre la tendencia homosexual aumenta cuando la madre ha tenido previamente tres o cuatro hermanos varones de mayor edad. La tasa de homosexualidad entre los varones es de alrededor del 3%, pero puede aumentar al 5% en las familias con hermanos mayores. Esto significa que el 95 restante de los hermanos menores son heterosexuales, explica.

Hijos de la misma madre.

El estudio deja de manifiesto que la homosexualidad sólo se incrementa cuando todos son hijos de una misma madre, ya que los varones criados con hermanastros varones de más edad o hermanos adoptivos, no registran un aumento de la homosexualidad.

Esta constación supone para el autor del estudio la evidencia que el ambiente en el que se cría un hombre no tiene tanta importancia como el hecho de tener hermanos mayores varones que han compartido el vientre de una misma madre.

Y, aunque el mecanismo químico que subyace a esta capacidad de la madre para dar a luz a hijos con tendencias homosexuales aún se desconoce, Bogaert asegura que las condiciones prenatales son determinantes.

Para explicar la homosexualidad se han elaborado toda una serie de hípótesis que van desde su consideración de enfermedad mental hasta apreciarla como resultado de la psicología de los padres. Aunque de momento no hay una explicación definitiva, la aportación de Bogaert abre nuevos caminos de exploración científica.


Marta Morales


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31 octubre 2008

WARDA Y EL MURO

Warda es un reciente, bello y emotivo corto de animación que bajo la dirección de Louise-Marie Colon and Delphine Hermans, ha sido realizado a partir de la inspiración , las voces y los dibujos de 12 niñ@s y jóvenes palestin@s procedentes de Bethléem y del campo de refugiados de Dheisheh. En su sencillez ellos mismos con sus voces nos hablan de cosas importantes como son la solidaridad, la esperanza y la fuerza de la imaginación con las que hacer frente al mundo injusto, intolerante y en permanente conflicto que les ha tocado en desgracia vivir. Israel (con la oposición de gran parte de la comunidad internacional ) está construyendo un gigantesco y vergonzoso muro que a lo largo de más de 700 Kilómetros pretende separarlos física y dramáticamente del pueblo palestino.

Como afirma en su web Amnistía Internacional, este muro/valla está causando y causará un daño grave a largo plazo en la vida de los palestinos ya que mina su posibilidad de habitar docenas de pueblos y comunidades, lo que supone un grave deterioro de sus derechos humanos. El 80% del muro está construido dentro del territorio ocupado de Cisjordania, aislando entre sí a comunidades y familias. Separa a los campesinos de sus tierras y a los palestinos de sus lugares de trabajo, centros educativos y de salud y otros servicios esenciales.

El corto "Warda" está en versión original en árabe, con subtítulos en francés y música de Alain Pierre y Antoire Pierre. Ojalá el lápiz mágico que le ofrecen a Warda tuviera también una goma que pudiera borrar de la faz de la tierra éste y tantos otros muros de intolerancias y desigualdades sociales.


Warda (sous-titres français)
Cargado por Camera-etc



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28 octubre 2008

AMPAS EN DEFENSA DE LA ESCUELA PÚBLICA


Bicifestación por una educación pública de calidad (Sevilla) from guilledh on Vimeo..

Estamos de enhorabuena. Al menos desde quienes, en calidad de profesores (y en casos como el mio, de padre de un niño de 8 años, miembro del AMPA de un colegio público y además , amante de la bicicleta), defendemos los valores de la Escuela Pública . Enhorabuena a muchas de las AMPAS del Casco Antiguo de Sevilla que han organizado estos nuevos y exitosos "La escuela que queremos. Encuentros por la Escuela Pública. 2008" . Enhorabuena por el entusiasmo y poder de convocatoria y por la masiva afluencia en bicicleta de niños de todas las edades, padres, madres , amig@s y familiares en esta nueva Marcha Ciclista Escolar que bajo el lema "La Escuela pública sobre Ruedas" recorrió -el pasado domíngo 26 de octubre- el centro de la ciudad haciendo escala en los distintos centros educativos del distrito que se han sumado a la fiesta reivindicativa (por la movilidad sostenible, por la educación pública de calidad y por la construcción del nuevo Colegio del Valle) para acabar todos y todas, grandes y pequeños, en una jornada lúdica y festiva, en la Huerta del Rey Moro, con comida ecólogica, juegos y hasta el sorteo de una bicicleta. Desde aquí como administradores de este blog decimos bien alto ¡¡ BRAVO AMPAS!! .Una lección de ciudadanía.
Aunque ya lo hiciera en mi otra casa, doy nuevamente las gracias a Gilledh, gracias al cual encontré en el Blog Ciclofilia el video del reportaje que grabó Canal Sur a las declaraciones de los portavoces de la comitiva a la altura de la calle Sol . Es el vídeo que mostramos arriba.


Escribe el resto del post aqui borrando esta frase

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24 octubre 2008

LA RUTA PROMETIDA: Las causas de la inmigración africana


Organizada con el objetivo de sensibilizar a la población sobre las causas de la inmigración africana y sus circunstancias, la exposición LA RUTA PROMETIDA pretende lanzar el debate y un espacio de reflexión mostrando deseos, ilusiones y realidades de las personas que emprenden ese viaje. Después de pasar por varias ciudades como Almería , Cartagena o Ciudad Real, la exposición recala en Sevilla en las Naves del Barranco (c/ Arjona) hasta el próximo 7 de Noviembre. Está organizada por Cepaim Acción Integral con Migrantes y patrocinada por la Fundación Cajasol y el Ayuntamiento de Sevilla. En este dossier encontraremos abundante información que nos puede servir de preparación y de información sobre los contenidos de la muestra si nos animamos a realizar con el alumnado una visita. También podemos consultar el programa de la exposición. Sea como sea, un interesantísimo material para , en cualquier momento, trabajar en el aula la interculturalidad y los problemas sociales del presente.
Más información también aquí.
Nota:Más entradas que tratan, de una forma o de otra, el tema de la inmigración y que ya fueron publicadas aquí con anterioridad:



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21 octubre 2008

LA MUJER EN EL JAZZ

Quisiera escribir que no hay diferencias, que no es cuestión de sexo, que la
música es buena o mala independientemente de ser compuesta o interpretada por
hombre o mujer. Lo escribo, pero seguramente la realidad vaya por otros
derroteros. El jazz, como la vida misma, no escapa de todos los
convencionalismos (ya sabemos que quienes firman las crónicas de jazz suelen ser
hombres) y la mujer, como en tantos otros menesteres, lo ha tenido muy crudo en
un modelo de sociedad patriarcal. Dicho esto, si hablas de la mujer en el jazz y
te salen por Norah Jones; mejor cambiar de tema
Así comienza un interesantísimo post del excelente blog 14 de Abril que lleva por título "La mujer en el jazz" y que te recomendamos fervientemente leer y disfrutar entero.

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18 octubre 2008

¿RAZA O CULTURA?


Hola! me llamo Alejandro González y soy alumno de 2º de Bachillerato. El texto que viene a continuación trata sobre las razas humanas.
La actitud racista (afirma su autor, Pedro Gómez García, de la Universidad de Granada) es tan antigua como la percepción de la diferencia, probablemente algo propio de la mayor parte de las sociedades humanas, en la medida en que al extranjero, al que es diferente, al que tiene un aspecto distinto, se le suele mirar con desconfianza, o se le suele catalogar dentro de algún apartado de ser extraño o raro.

Con respecto al origen de las razas y a su explicación científica, se exponen tres ideas:

Un primer punto, contrapondrá a la obsoleta concepción tipológica de las razas la moderna concepción evolutiva.

En segundo lugar, una reflexión crítica sobre la relación entre raza y cultura; dos términos que están muy implicados y que normalmente se problematizan desde la pregunta: ¿Hasta qué punto la raza determina la cultura? Y a esa pregunta vamos a hacerle una inversión completa.

El tercer punto, generalizando más aún el problema, tratará de hacer ver que los prejuicios raciales, en definitiva, no son más que un caso particular del antropocentrismo.



Ahora voy a hacer unas preguntas sobre las razas humanas:

¿Qué piensas sobre el concepto de raza, existen realmente las razas humanas?

¿Crees que los españoles somos racistas?

¿Eres o conoces a alguien que sea abiertamente racista?

Puedes acceder al artículo " Las razas: una ilusión deletérea" de Pedro Gómez García, pinchando más abajo, en "leer más".


FUENTE: http://www.ugr.es/~pwlac/G10_01Pedro_Gomez_Garcia.html


Las razas: una ilusión deletérea

Pedro Gómez García
Universidad de Granada

«Lo que se debate, de hecho, no es la diversidad de las razas sino la diversidad de las culturas».
C. Lévi-Strauss 1983: 22


La actitud racista es tan antigua como la percepción de la diferencia, probablemente algo propio de la mayor parte de las sociedades humanas, en la medida en que al extranjero, al que es diferente, al que tiene un aspecto distinto, se le suele mirar con desconfianza, o se le suele catalogar dentro de algún apartado de ser extraño o raro, infrahumano o semianimalesco. Sin embargo, esta actitud tan antigua, en los tiempos modernos, no sólo no ha decaído, sino que ha habido períodos recientes de la historia en los que ha cobrado un gran auge, e incluso parece resurgir en nuestros días. Dentro de la misma biología científica hay ciertas corrientes con una ideología que tiene ciertas inspiraciones racistas, como pudiera ocurrir con la etología y quizá algunos desarrollos de la sociobiología. Fuera del campo científico, en el terreno político, es donde nuestro siglo XX ha soportado los desmanes y las atrocidades del nacionalsocialismo: persecución contra judíos y gitanos en aras del mito de la raza aria. En muchas otras latitudes, la discriminación o las matanzas raciales masivas siguen siendo noticia periodística. Y significativamente en la Europa actual, los brotes xenófobos, a menudo teñidos de racismo, están últimamente a la orden del día. Sin olvidar hechos de tono menor, como, por ejemplo, la catalogación de las razas que tienen en la cabeza los funcionarios de aduanas de Estados Unidos, cuando un extranjero llega allí y debe rellenar un impreso con la filiación. Uno de los datos es la raza a la que uno pertenece. Para ellos, prácticamente sólo hay dos razas: los blancos y los de color (bajo este calificativo entran tanto los negros como los chicanos y los puertorriqueños, y en general incluyen a los latinoamericanos). Es una clasificación sin duda rudimentaria, pero es la adoptada por aquella administración.

El tema de la «raza» es de los que están rodeados de más obnubilación, estolidez e ignorancia. Aunque suele basarse en la observación fisiognómica, la idea de raza, estrictamente hablando, alude a la variabilidad biológica o genética en el seno de la especie humana, en el seno del genoma humano. Algunos antropólogos físicos la definen como un conjunto de caracteres anatómicos y fisiológicos hereditarios (con exclusión de todo carácter adquirido por la educación, la tradición o la influencia del medio), que en se encuentran esparcidos entre diversos grupos étnicos. Por consiguiente, la idea de raza no debe confundirse con la idea de etnia, que se refiere a una población de la especie --generalmente con ciertos rasgos biológicos comunes-- configurada con una tradición cultural y lingüística propia (1). Para plantear bien el problema de las razas, si es menester buscar un fundamento más científico: Hay que relacionarlo, como parece evidente, con la evolución de la especie homo sapiens, a la que todos pertenecemos. Esta especie tiene una antigüedad de unos 40.000 años. Cabe preguntar si lo que convencionalmente se suele entender como «razas» o tipos raciales se remonta al origen de la especie, o por el contrario se trata de un desarrollo más reciente.

De los restos fósiles de hace tantos miles de años, lo único que tenemos son huesos y cráneos. Y así no existe el menor fundamento empírico para ver si aquellos hombres fueron blancos o negros, o si tenían tales o cuales características fisiológicas o genéticas. Las hipótesis más plausibles en este sentido, afirman que las razas actuales tienen una antigüedad bastante menor que la especie. Posiblemente sólo se diferenciaron unos 10 ó 12.000 años atrás, en la época de transición entre paleolítico y neolítico. Algunos especialistas sospechan que con anterioridad a esa fecha no existió ninguna raza «blanca», y que es posible (aunque esto sea sólo conjetura) que el homo sapiens original no fuera tampoco lo que ahora entendemos por «negro», sino algo distinto. Por otro lado, incluso hay hipótesis bastante convincentes sobre cómo y porqué aparecieron, como adaptaciones regionales, los diferentes rasgos diferenciadores de «negros», «blancos», etcétera.

Con respecto al origen de las razas y a su explicación científica, voy a desarrollar tres ideas:

Un primer punto contrapondrá a la obsoleta concepción tipológica de las razas la moderna concepción evolutiva.

En segundo lugar, una reflexión crítica sobre la relación entre raza y cultura; dos términos que están muy implicados y que normalmente se problematizan desde la pregunta: ¿Hasta qué punto la raza determina la cultura? ¿Hasta qué punto la diversidad de las maneras de vivir de las culturas tiene una raíz racial? Y a esa pregunta vamos a hacerle una inversión completa.

El tercer punto, generalizando más aún el problema, tratará de hacer ver que los prejuicios raciales, en definitiva, no son más que un caso particular del antropocentrismo.

De la concepción tipológica a la concepción evolutiva

La concepción tipológica es la que todavía persiste en la manera corriente de ver, en los prejuicios normales de tipo racista que tiene la gente y que afloran en circunstancias a veces imprevisibles.

Arranca, con pretensiones de ser una visión científica, del siglo XVIII, cuando Linneo (Tratado de las razas humanas, 1770) trazó la primera clasificación de las especies vivas, dentro de la cual puso al hombre. Dentro de las variedades o razas del hombre hizo una división cuádruple: blancos europeos, negros africanos, amarillos asiáticos y rojizos americanos. Creyó que se trataba de formas invariables en el curso del tiempo (sosteniendo una interpretación fijista).

Hay otra serie de clasificaciones, a partir del siglo XIX, que van ampliando algún tipo más razas principales, relacionándolas con los continentes: Blumenbach (1806) agregó un quinto grupo, la raza malaya. Desmoulins (1825) enumeró hasta dieciséis razas diferentes. A partir de ahí hubo gran cantidad de clasificaciones, que han sido muy discutidas, que suelen llamarse locales, y que pueden abarcar 18, 20, 36 y hasta 60 y tantos tipos distintos. Cada especialista hace su propia clasificación original, siempre basada en descripciones morfológicas. Pero no hay forma de hacer una sinopsis, ni de obtener una clasificación racial universalmente aceptada.

Todas esas clasificaciones presuponen que una raza es un tipo o arquetipo, con unos rasgos definidos, que nos permitiría encuadrar a cualquier individuo. Sabríamos, haciendo una descripción de tal individuo, a qué tipo pertenece. Hay una tipología, de tal manera que cada tipo se realiza en los individuos concretos. Uno es caucasoide, negroide, mongoloide, australoide... O de cualquier otra raza particular: pigmeo, gitano, hotentote, etc.

Se tiene, además, la idea de que las razas, distribuidas geográficamente en el planeta, constituyen tipos muy netos: los blancos en Europa, los amarillos en Asia, los cobrizos en las Américas y los negros en África. Esta es, sin embargo, una generalización un poco burda. Porque, si analizamos en concreto, por ejemplo, en el norte de África no son negros, ni tan blancos por término medio como en Europa. Hay siempre una gradación entre cada supuesto tipo racial y otros. Podría pensarse que los blancos europeos se habrían ido mezclado con los negros y habrían salido con la tez morena los habitantes del Magreb. Pero, claro, no se han estado casando continuamente blancos y negros, sino que la del norte de África es una población con entidad propia, con caracteres que no resultan de ese presunto cruce. El hecho es que, por todas partes, conforme nos vamos desplazando geográficamente, vamos observando una transformación gradual, y no es posible trazar una frontera rigurosa; todo corte resulta arbitrario.

Hay, pues, una cierta referencia geográfica sólo en líneas generales, que se puede comprender por influjos del medio ambiente, de las condiciones ecológicas, climáticas, etc. Entonces ¿qué decir de los «tipos» raciales? ¿Cómo analizar esos supuestos tipos fijos?

La antropología física descubrió una serie de técnicas para medir los huesos, medir los cráneos, describir la forma de los cabellos, de los ojos, de las narices, de los labios, de las orejas, de los pliegues en las manos o en los párpados. Es decir, se desarrolló la antropometría, y se establecieron ciertas medidas típicas que supuestamente servían para identificar un «tipo» racial: Son los llamados índices antropométricos. Los principales de ellos se querían ver en ciertas medidas del cráneo, especialmente la relación entre la longitud y la anchura, de donde resultaba el índice encefálico, que se pretendía que estaba determinado genéticamente. Este índice permitía distinguir a un caucasoide de un negro o un mongoloide.

No obstante, esta teoría y estos índices fueron puestos en cuestión, a principios de este siglo, en 1912, por un antropólogo norteamericano, Franz Boas. Éste hizo unas investigaciones, citadas en los textos de antropología física, estudiando unas colonias de emigrantes polacos asentados en Estados Unidos, que se habían casado entre ellos y que, por eso, habían vivido aislados en el aspecto de intercambio genético con la población norteamericana, aunque se habían integrado en puestos de trabajo normales y en la cultura norteamericana media. Pues bien, resultaba que los índices cefálicos de los hijos de la generación que emigró, ya no coincidían con los índices de sus padres sino que tendían a igualarse con al índice medio de la población norteamericana. Eso ponía de manifiesto la inexistencia de una determinación genética del índice cefálico, sino un influjo fuerte del medio ambiente, de la cultura. En consecuencia, un apoyo que parecía firme para definir lo que era un tipo racial se venía abajo.

Poco después, en los años 20, se descubrió el análisis de los grupos sanguíneos. Entonces se quería ver en la mayor o menor frecuencia del grupo sanguíneo (del grupo 0, del A, del AB, etc.) un fundamento fisiológico perfectamente identificable para determinar cada tipo racial. Sin embargo, la identificación del grupo sanguíneo lo que arrojaba eran unas frecuencias de aparición en una población, y esto en seguida se volvió un argumento en contra. Porque no todos los individuos de una población o una raza tiene el mismo grupo sanguíneo, ni siquiera todos los miembros de la misma familia tienen el mismo grupo. Lo único que hay son frecuencias estadísticas para cada población.

Por ejemplo, parece ser que entre los vascos resulta que es más frecuente el 0 negativo que en otras poblaciones. Pero esto no quiere decir que en otras poblaciones no se dé el 0 negativo en alto porcentaje (2). Lo que se extrae del análisis de los grupos sanguíneos en poblaciones son frecuencias de su aparición. Y la frecuencia es aplicable a la población, no al individuo. El individuo puede tener un tipo que no sea el que más domina en su grupo. Por lo tanto, la identidad del grupo sanguíneo ya no nos sirve para determinar un tipo racial ni para clasificar a un individuo dentro de un arquetipo racial. Esto vuelve a suponer un duro golpe para la concepción tipológica de las razas.

A partir de los años 50 de este siglo, con los desarrollos de la genética y de la biología molecular, se va imponiendo una concepción más darwiniana, es decir, una concepción evolutiva de las razas. Hoy la cuestión está clara:

Los genes que determinan las características utilizadas para definir las razas contemporáneas no forman necesariamente conjuntos de rasgos hereditarios que se den siempre juntos. Las variantes de color de la piel, forma del pelo, tamaño de los labios, anchura de la nariz, pliegues epicánticos, etc., se pueden combinar y heredar independientemente unas de otras. Esto significa que los rasgos que van asociados en la actualidad no tuvieron que estar necesariamente asociados en el pasado o existir siquiera entra las poblaciones de las que descienden los grupos raciales actuales (Harris 1989: 107-108).

Lo que interesa estudiar ahora ya no son tipos, que resultan un tanto artificiales y carecen de confirmación empírica, sino que lo que interesa es estudiar la fluidez, las frecuencias estadísticas de la presencia de genes o de rasgos genéticos en cada población, de lo que se encarga la genética de las poblaciones.

El concepto de raza se va abandonando. El objeto de estudio de la antropología física y biológica es la población. A veces también las minorías étnicas se pueden analizar y dar un perfil de cierta frecuencia genética, sabiendo además que esa frecuencia no es permanente (y por tanto no permite establecer ni siquiera perfiles fijos) sino que es variable, puesto que existe una constante recombinación genética y una deriva genética. Aun suponiendo que una población quede aislada de otras durante mucho tiempo, sin que haya flujo de genes entre una población y otra, se da una deriva genética interior a la propia población. Por ejemplo, determinados genes que afectan al 5 por ciento, al cabo de 40 ó 50 años pueden afectar a un 40 por ciento; y otros genes o combinaciones genéticas que son dominantes en un momento, pueden desaparecer o pasar a ser rasgos marginales en el transcurso de varias generaciones.

Por tanto, la idea de tipo o de raza fija se disuelve desde este enfoque de la frecuencia de genes en las poblaciones.

La explicación, tanto de la frecuencia dominante como de la deriva de genes, dentro del marco de la teoría darwinista, es que tienen un carácter adaptativo. Si hay una variación genética, es porque la población se adapta, por la selección natural, a las condiciones del medio; se adapta, también, como vamos a ver, a la misma cultura que se va desarrollando.

Este carácter adaptativo del polimorfismo racial, o genético de la especie humana es, sin embargo, un tanto problemático. Parece que funciona en ciertos casos y en otros no. Por ejemplo, el hecho de que los europeos, y en general los de raza blanca, asimilen mejor la leche sin fermentar que los asiáticos o que los negros (a la mayor parte de los adultos no europeos, en un porcentaje que puede llegar hasta el 80 por ciento o más, les sienta mal la leche) se explica fisiológicamente por el hecho de que el adulto deja de producir una encima, la lactasa, que permite digerir la lactosa de la leche. En los niños no hay problema, pero la selección natural ha hecho, posiblemente para evitar que haya una competencia entre adultos y niños por la leche, que se deje de producir en el adulto esa encima. Sin embargo, en los europeos, la proporción es inversa: cerca del 90 por ciento de los adultos continúan siendo capaces de digerir sin dificultad productos lácteos no fermentados. ¿A qué se debe esto?

Ampliando la hipótesis, según algunos investigadores, la cuestión sería que, hace unos 10.000 años, cuando se descubrió la agricultura, hubo migraciones desde Oriente Medio y desde el Este europeo que se extendieron por toda Europa, llevando consigo la agricultura y sustituyendo el sistema tradicional de vida de los europeos del final del paleolítico, que eran recolectores y cazadores. En ese momento hay un retroceso de los bosques europeos, una estimación de la caza mayor, que acabó por desaparecer (la fauna que encontramos todavía en ciertos lugares de África, la sabana y los bosques tropicales eran lo normal en Europa a fines del paleolítico). Esa fauna desapareció y la crisis se solventó implantando la agricultura. Entonces bajó el consumo de proteínas procedentes de la carne de caza, que aseguraba un aporte de vitamina D, importante para ciertos procesos fisiológicos del metabolismo del calcio y la producción de proteínas. En compensación, para generar esa vitamina D se necesitaba recibir una dosis mayor de rayos ultravioletas procedentes del sol, que sintetizaran la vitamina D.

La diferencia entre el agricultor africano y el europeo está en que conforme avanzamos hacia el hemisferio norte, la radiación solar es menor. El africano, incluso comiendo menos proteínas, tiene asegurada la producción de vitamina D, inducida por la poderosa acción de los rayos ultravioletas sobre la piel. Mientras que el norteeuropeo, que recibe poco sol, ha adaptado otros mecanismos que le aseguran esa provisión de vitamina D. La diferencia climática, en combinación con la revolución agrícola, explicaría la diferenciación en la pigmentación de la piel. El mecanismo de adaptación favoreció unas pieles más claras en el hemisferio norte, que captaran mayor cantidad de rayos solares (en cambio una de las cualidades de la piel negra es que se defiende bastante bien de los rayos solares). De forma similar y complementaria se seleccionaron los genes capaces de hacer que los adultos siguieran asimilando la leche, otra fuente de vitamina D muy importante.

Este es el juego de factores que seleccionaron la raza blanca en el continente europeo, precisamente como resultado de un proceso cultural por el que se implantó la agricultura y un cambio en la dieta.

Hay, pues, un carácter adaptativo en ciertas mutaciones internas a la especie, en esos polimorfismos que llamamos razas. Este polimorfismo, no obstante, según la teoría evolutiva, queda siempre dentro de los márgenes de la especie. Todo el polimorfismo no modifica el genoma humano, no modifica la capacidad de aprendizaje, no modifica las estructuras del cerebro humano propio de la especie; sino que más bien refuerza la especie, dotándola de una adaptabilidad mayor.

Cualquier especie, con respecto a otras especies, es siempre un sistema cerrado (por ejemplo, no hay posibilidad de que se cruce un chimpancé con un ser humano). Sin embargo, las razas son siempre sistemas abiertos: es posible el flujo genético entre todas las razas de la especie humana. Por tanto, sus fronteras son siempre permeables, en realidad inexistentes. Cuando aumenta la comunicación entre las poblaciones de la especie, del flujo genético que circula pueden resultar características «raciales», genotípicas, diferentes. El flujo y la deriva de genes crean razas y las transforman. Pero no hay manera de establecer tipos fijos.

Algunos han llegado a proponer el abandono del concepto de raza como no científico, puesto que es algo que hay que explicar desde otro sitio. Es necesario centrarse más bien en la noción de población. El polimorfismo genético seguirá existiendo, claro está, y, si se entiende bien, no hay por qué no continuar utilizando la palabra «raza» para señalar distintas dosificaciones genéticas, siempre que eliminemos todo sentido racista y toda interpretación tipológica o arquetípica.

Por lo demás, los rasgos visibles son escasos y no coinciden con los rasgos genéticos invisibles. La mayoría de los caracteres genéticos no resultan inmediatamente perceptibles por los sentidos. Si analizamos cuántas diferencias genéticas se pueden encontrar entre una población y otra, entre una raza y otra, pueden afectar a un 15 por ciento de caracteres. ¿Y cuántas diferencias genéticas se pueden encontrar en el interior de cada población o de cada raza? Pueden afectar hasta un 85 por ciento. Lo que ocurre es que hay una gran diversidad genética en cada gran población, equiparable a la que hay en otra gran población. Las diferencias más grandes no se dan entre razas, sino entre individuos. De tal manera que cualquier blanco puede compartir más caracteres genéticos con individuos negroides o mongoloides que con otros individuos blancos con los que convive diariamente. Según los cálculos estadísticos, entre raza y raza las diferencias son a lo sumo de un 15 por ciento, y entre individuos de la misma raza o población pueden llegar hasta un 85 por ciento. Las diferencias raciales tuvieron un valor adaptativo durante una época, pero el desarrollo cultural posterior puede que haya terminado ya con el carácter adaptativo de esos rasgos. Y eso pudo haber ocurrido con toda otra serie de rasgos adaptativos que son lo que llamamos diferencias raciales. Es decir, que habiendo sido adaptativos es posible que, por el desarrollo cultural, hayan dejado de serlo y hoy día sean como reliquias que quedan, hoy pueden ser rasgos neutrales. Mientras que la adaptación ha seguido una vía diferente, más propia del hombre, que es la vía sociocultural.

En los más recientes intentos científicos de establecer la genealogía de los rasgos genéticos de las poblaciones contemporáneas, la serie de rasgos utilizados ya no incluye --curiosamente-- ninguno de los rasgos «raciales» convencionales (color de la piel, forma del pelo, la estatura, etc.). Esto deja bien patente lo ilusorio de toda clasificación racial basada en la fisonomía.

Inversión de la relación entre raza y cultura

No han faltado quienes traten de legitimar científicamente las posiciones tradicionales del racismo
. El primero de ellos fue el conde de Gobineau, intelectual francés que publicó en varios volúmenes su Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas (entre los años 1853-55). Para él no sólo hay diferencias raciales, que son evidentes, sino que asocia con la diversidad la desigualdad, que es cosa bien distinta. La diferencia no tiene por qué suponer desigualdad de capacidades, desigualdad social, desigualdad de derechos. Gobineau sustenta la tesis, más o menos peregrina, de que la raza germánica sería la única raza «pura» por excelencia, la raza «superior» a todas las demás. Esta tesis fue compartida luego por intelectuales alemanes, como Wagner, amigo personal suyo. Y por ahí pasa el origen de la ideología nazi, que extrajo las consecuencias políticas.

Sin implicaciones prácticas tan repudiables, es legítimo plantear qué relación existe entre la diversidad genética, o de las razas, y la cultura. Ha habido antropólogos que han sostenido una relación más o menos directa: Cada raza estaría mejor dotada para desarrollar determinado tipo de cultura. Por ejemplo: Los negros tendrían una capacidad mayor para el ritmo, los centroeuropeos estarían más dotados para una mentalidad técnica, los mediterráneos para la poesía...

Esta correlación se ha visto reforzada en tiempos más recientes por dos ciencias: La etología (Konrad Lorenz) y la sociobiología (Edward Wilson, que publicó, en 1975, Sociobiología: la nueva síntesis). Responden a una manera bastante objetiva de enfocar el problema. Presupone que hay una cierta determinación, que está ya escrito de alguna manera en los genes, el modo de comportamiento, el tipo de sociedad, el estilo de vida e incluso la manera de pensar a la que luego tenderemos. Sin embargo, este determinismo de la raza sobre la cultura, de la diversidad genética sobre la diversidad sociocultural, es una idea que choca con los hechos históricos y etnográficos.

En primer lugar, por muy especializada que sea la clasificación racial que adoptemos, por muchos tipos raciales que admitamos (hasta 60 ó 70 razas locales), sólo suman unas decenas de razas. Mientras que las culturas que están recogidas en la documentación arqueológica y etnográfica e histórica, se acercan a cinco millares, algunas de las cuales ya han desaparecido y otras muchas todavía subsisten. En cualquier caso, no hay forma de establecer correlación término a término, una raza una cultura. Más todavía cuando no sólo es que las razas se cuentan por unidades o lo más por decenas, y las culturas por millares, sino que encontramos poblaciones que, desde el punto de vista de la antropología física, tienen el mismo origen o son del mismo grupo racial y tienen culturas completamente diferentes entre sí; la misma raza desarrolla culturas enormemente distintas. Así, entre las tribus negras de África se pueden encontrar culturas con lenguas, costumbres, sistemas de parentesco, sistemas de subsistencia a nivel económico absolutamente dispares. Y la inversa: poblaciones o individuos que son de razas de origen muy distinto pueden, sin embargo, desarrollar juntos la misma cultura o la misma civilización, como ponen de manifiesto los Imperios Mesopotámicos, el Antiguo Egipto, los Estados Unidos de Norteamérica, o el Brasil actual.

Parece, pues, sin negar que haya una determinación de propensiones y habilidades con una raíz biológica, que no hay correspondencia entre raza y cultura, que no se da esa relación directa de determinación de un nivel a otro.

Más aún, se puede decir que el influjo es al revés. Habrá que invertir la relación entre raza y cultura, porque más bien la raza es función de la cultura.

En la evolución del género humano ha habido, como se admite de forma generalizada, tres especies netamente distinguibles: Homo habilis, homo erectus y homo sapiens, del que el sapiens moderno sería una subespecie.

El proceso de hominización que conduce al hombre moderno no se explica sino es por el influjo de la cultura
. Las culturas arcaicas intervinieron como un factor de selección de rasgos biológicos que aproximan al hombre moderno: cerebros cada vez mayores, una habilidad lingüística y técnica creciente. Pues bien, esa selección cultural sería igualmente válida, en el seno de la especie, para explicarnos la diversidad racial, que no constituye un dato meramente genético o biológico, sino que la selección genética que da como producto esa raza es función de la cultura. Los estilos de vida, las reglas de intercambio matrimonial, los modos de subsistencia, el desarrollo tecnológico, inciden seleccionando determinado tipo de genes y, a la par, haciendo que se vayan marginando, incluso extinguiendo, otros rasgos genéticos.

Consideremos una ilustración: Según investigaciones recientes, parece que la presencia del gen de la drepanocitosis (anemia falciforme), frecuente en numerosas poblaciones del África occidental, no es una cosa excesivamente antigua; sólo se remonta al neolítico. Este gen tiene la virtud de inmunizar a sus portadores contra la malaria. En esas poblaciones el 30 por ciento de los individuos posee ese gen de la anemia falciforme como heterocigótico (si lo tuvieran como homocigótico, heredado a la vez del padre y la madre, padecerían la drepanocitosis, que es una enfermedad mortal). Este proceso era conocido desde hace mucho tiempo. Lo que se ha descubierto más recientemente es el origen, la explicación cultural de la selección de ese gen, la razón de que aparezca con tanta frecuencia en forma heterocigótica. La razón estriba en la introducción de la agricultura en aquellas regiones. En África, el pasar de la caza y la recolección primitivas a un modo de vida agrícola supuso introducir sistemas de regadío, crear terrenos lacustres artificiales, producir un ecosistema muy propicio al desarrollo del tipo de insectos que transmiten enfermedades palúdicas.

Este hecho provocó que, habiendo aparecido fortuitamente este gen o existiendo antes de forma muy marginal, se seleccionara positivamente una frecuencia mayor de ese gen de la anemia falciforme, que inmunizaba a la población en un alto porcentaje frente a esa malaria, que amenazaba como consecuencia de la introducción de la agricultura. Ese gen se seleccionó, pues, hace menos de 10.000 años. En estos últimos decenios está habiendo un descenso en el porcentaje de la presencia del gen de la anemia falciforme en esta poblaciones del África occidental, debido a los nuevos sistemas de control, mediante plaguicidas, o mediante el desarrollo de un sistema médico que inmuniza a la gente frente a la malaria, etc. Este caso nos ayuda a ver cómo hay factores culturales (aquí, en su origen la agricultura, y en la actualidad ciertas prácticas de saneamiento del medio y de la atención sanitaria) capaces de alterar la frecuencia de un rasgo genético en una población.

Lo que se puede analizar en este caso tan concreto, lo mismo que en el de la asimilación de la leche al que antes me referí, pone de manifiesto el valor adaptativo de al menos ciertas diferencias raciales, así como los mecanismos que sin duda han intervenido en el proceso de su selección. Todas las constricciones culturales que, directa o indirectamente, inciden en esa selección demuestran que hay una selección cultural de aptitudes biológicas.

Son las formas de cultura que aquí o allá adoptan los hombres, sus maneras de vivir tal como prevalecieron en el pasado o permanecen aún en el presente, las que determinan, en muy amplia medida, el ritmo de su evolución biológica y su orientación. Lejos de tener que preguntarnos si la cultura es o no función de la raza, descubrimos que la raza --o lo que generalmente se entiende bajo este término-- es una función entre otras de la cultura (Lévi-Strauss 1983: 32).

El antiguo punto de vista sufre una radical inversión. La evolución orgánica y la evolución cultural resultan ser no sólo análogas sino también complementarias. Y la propia cultura explica la selección de rasgos genéticos, básicamente de aquella herencia que determina en los humanos la aptitud general para adquirir cualquier cultura.

Los prejuicios raciales, caso particular de antropocentrismo

Finalmente, en un marco más amplio, los prejuicios raciales forman parte de cierta ideología xenófoba y son un caso particular de etnocentrismo y antropocentrismo. En el plano de las relaciones interhumanas e interculturales, lo que se denomina etnocentrismo consiste en juzgar a las otras culturas siempre a través de nuestros propios esquemas culturales, de manera que siempre vemos a los otros a través de las deformaciones que les impone nuestra mirada. Tenemos unas lentes y sólo queremos mirar a través de ellas, con los esquemas, las categorías, los conceptos, las ideas, los prejuicios de nuestra propia sociedad. Y las demás sociedades sólo las vemos a través de esas lentes que llevamos puestas. A los otros no los vemos como ellos se ven, ni como son, sino que nuestra imaginación proyecta en ellos sus intereses y nuestra acción los manipula como objetos.

La actitud etnocéntrica, a su vez, no es sino una faceta del antropocentrismo. ¿En qué consiste eso del antropocentrismo? Consiste en pensar la relación del hombre con la naturaleza, del hombre con las demás especies vivientes, privilegiando al hombre, privilegiando arrogantemente nuestra posición en el mundo. Es como considerar que somos algo distinto, que no formamos parte de la naturaleza: que la humanidad está fuera de la animalidad, casi que no somos seres vivientes, sino algo que está por encima. Por tanto, nos sentimos con derecho a atropellar, a no respetar la naturaleza, a destruir, a matar sin miramientos a las demás especies vivientes, aun cuando no sea necesario. Las relaciones entre el hombre y las demás especies quedan trastornadas. El antropocentrismo desfigura nuestra concepción de las otras formas de vida --y retroactivamente también de la nuestra--. Y en el aspecto práctico, se traduce en una falta de respeto, en un atropello, en una destrucción de los ritmos y los equilibrios ecológicos.

En consecuencia, los prejuicios raciales traducen, en su ámbito, el mismo régimen de intolerancia un tanto desaforada que lleva, por un lado, a destruir la naturaleza y, por otro, a rechazar a cualquier extranjero o cualquier hombre de otra cultura, a infravalorar las otras costumbres, otras creencias, otros sistemas de valores, otras tecnologías o modos de subsistencia. De manera que esta intolerancia, confundiendo las diferencias con desigualdades, identifica lo propio como superior y lo ajeno como inferior, alimentando el odio a lo diferente.

Ha habido quienes, llevados de su obsesión racista, defiendan la completa segregación de las razas, porque su cruce sería según ellos antinatural. La verdad es que todo flujo de genes que pueda realizarse es evidentemente natural. Lo que es antinatural se demuestra por sí solo; sería cruzar especies entre las que la misma naturaleza impide que haya viabilidad genética, o que a lo más produce un tipo metaespecífico que ya no puede tener descendencia. Si cruzamos un caballo y una burra sale un mulo o una mula que ya son estériles. Pero si se cruza un chimpancé o una chimpancé con un congénere nuestro de sexo opuesto, de ahí no sale nada. Eso sí es antinatural. Y la evidencia está en que no puede haber descendencia.

El flujo genético no sólo es posible, sino que se ha ido dando en todo el proceso de originación y de evolución del género y de las especies dentro del género. Eso ha existido siempre. El ritmo ha sido más lento, por supuesto. Pero se trata, en todo caso, de estructuras genéticas abiertas, de las que resultan tipos mestizos que, con frecuencia, constituyen un «mejoramiento» de la «raza».

Más todavía: Los tipos raciales más clásicos que nos imaginemos son todos, sin lugar a dudas, resultado del mestizaje de tipos anteriores, por recombinación genética y microevolución.

Además, la idea de la raza pura no sólo es una superchería, sino que, desde el punto de vista adaptativo, sería la raza más pobre; porque sería aquella que tendría menos diversidad y, por tanto, menos oportunidades de adaptarse a los cambios ecológicos y culturales. ¿Por qué? Porque la raza más pura es aquella que está más cerrada a la riqueza genética de la especie, siendo la diversidad genética la que permite aumentar la adaptabilidad. Cuanto mayor diversidad, más posibilidades de adaptación, más posibilidades de contar con los genes adecuados en el momento de cambio ambiental.

Por otra parte, la fecundación interpoblacional es un proceso complejo, que no se sabe muy bien adónde puede conducir. Podría conducir a la larga a una homogeneización genética de la especie, como si se operara el proceso de selección de tal manera que, dentro de 4 ó 5.000 años, ya no hubiera eso que llamamos blancos, negros o asiáticos, sino un tipo mestizo intermedio. Pero esto parece muy improbable. Más probable que eso parece que sería otra cosa muy distinta, y es que la diversidad que ahora, en líneas generales, está repartida geográficamente, por continentes o por poblaciones, tendería a reproducirse en el interior de cada uno de esos continentes, en el interior de cada una de las poblaciones y, en último término, casi podría aparecer en el interior de cada familia.

Además, en la medida en que hubiera una recombinación genética a mayor escala (echando en el cóctel cada vez más elementos), las probabilidades de combinaciones nuevas serían cada vez más frecuentes y más generalizadas.

Lo fundamental es que el paso del homínido al hombre y, dentro del hombre, el lograr la plena hominización, es un proceso que se ha dado en todas las razas. Puesto que la misma diversificación de las razas actuales es posterior al logro de esa hominización. Además, todas las razas actuales, o al menos poblaciones amplias de esas razas, todas ellas han cruzado no sólo el umbral de la hominización, sino los niveles fundamentales de desarrollo cultural, hasta la civilización. Todas ellas han pasado de sociedades tribales a sociedades de jefatura, todas ellas han creado civilizaciones, estados e imperios. Y, lo que es más demostrativo, cualquier individuo de cualquiera de esas razas puede ser educado en cualquier otra cultura. Y, en fin, la mayor o menor inteligencia, es también cosa de frecuencias estadísticas dentro de cada población. En cualquier raza encontraremos genios y mediocridades, gentes con más aptitud para la música, las matemáticas, el deporte, la política, o cualquier otra.

Dobzhansky señala que, en realidad, las razas, dentro de la especie humana, son algo absolutamente secundario. Al contrario que en otras especies (por ejemplo, los perros), donde las razas llegan a crear barreras incluso reproductivas, en el caso del hombre se trata de diferencias totalmente secundarias desde el punto de vista genético y, por supuesto, desde el punto de vista cultural. Todos compartimos el mismo genoma humano. No hay ninguna base científica para el racismo. Los verdaderos motivos --tal vez inconfesables-- de los prejuicios racistas habrá que buscarlos en otra parte.

En adelante, pues, será imprescindible fundar una política global en la unidad de la especie y aun de la biosfera, alejados de esas ilusiones zoológicas sustentadoras de virulentos nacionalismos y tribalismos.

Sólo el respeto por la naturaleza y todas las formas de vida y el reconocimiento de las diferencias bioculturales de las distintas poblaciones humanas como patrimonio de la especie nos abrirán camino hacia un nuevo humanismo etnológico y ecológico, de armonía planetaria.






Notas



1. El concepto de nación difiere tanto del de raza como del de etnia; no presupone necesariamente identidad «racial», ni cultural, ni lingüística, aunque a veces se recurra a éstas para fundar la nación. La identidad con frecuencia es más bien efecto de la formación de la nación. Propiamente, la nacionalidad está determinada jurídicamente por el estado. En realidad, históricamente es el estado el que crea la nación, por encima de cualquier otra consideración, siempre como resultado de una voluntad política.



2. ¿Qué pensar de las declaraciones, aireadas por la prensa (fines de enero de 1993), del presidente de un partido político nacionalista, postulando la soberanía en función del argumento diferenciador de la «raza vasca», caracterizada antropológicamente por diferencias en el cráneo y en el grupo sanguíneo? Lo único que el análisis de los índices cefálicos y de los grupos sanguíneos de los vascos (o de cualquier población) puede demostrar es que no existe ningún patrón uniforme compartido por todos aquellos que se tienen por miembros natos del grupo: Sólo arrojará las frecuencias estadísticas que actualmente se dan entre ellos, que no tienen por qué coincidir con las de los antepasados remotos ni con las de los futuros descendientes, y que no tienen por qué diferir de las existentes en algunas poblaciones muy apartadas espacial e históricamente. Así, una incidencia del tipo de sangre 0 superior al 50% acerca a los vascos --estadísticamente--, por ejemplo, a los nativos australianos, los bosquimanos, los zulús, los indios navajos, los mayas y otros (Beals 1965: 196). Es decir, no significa absolutamente nada.



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14 octubre 2008

Exposición "ELLAS EN LOS ODM".



En la página web de la Consejería de Educación nos encontramos con el díptico y la presentación de esta interesante exposición que pretendemos visitar, el próximo mes de enero, con nuestr@s alumn@s de las asignaturas de Cambios Sociales y Relaciones de Género y l@s de Educación Ético-Cívica.

La exposición 'Ellas en los Objetivos del Milenio' se enmarca dentro del proyecto de Educación para el Desarrollo y Sensibilización, 'Andalucía en el cumplimiento de los ODM' que desde la Fundación para la Cooperación APY-Solidaridad