Da gusto asistir al éxito profesional de un antiguo alumno. Cuando se trata además de alguien que prefirió dedicarse a lo que le apetecía, ese se convierte en un triunfo necesario. No abundan los estímulos para asumir el riesgo de elegir oficios que procuran como principal recompensa el quehacer cotidiano; y puede que haga falta una calidad humana como la de Javier Oliva para optar con convicción por el teatro, a pesar de las escasas expectativas de un futuro profesional con el que subsistir.
Lo cierto es que desde aquellos primeros ensayos y representaciones en el Salón de Actos del instituto hasta la consagración como profesional de la escena, pasando por sus múltiples iniciativas llenas de creatividad como aquellos montajes llenos de accion conectando dos vídeos VHS, hay un camino lleno de precariedad y esfuerzo que nos sirve de modelo; también a nuestro alumnado.
El Teatro del Lazzi, su compañía, se dedica a la Commedia dell’Arte desde hace varios años y hasta llegar a ser contratado por entidades culturales y festivales hay un largo y discreto proceso de formación con profesionales del género de la talla de Carlo Boso, Ferruccio Soleri, Stefano de Luca o Stefano Perocco. Poco que ver con la tan acostumbrada búsqueda de un resultado inmediato tras un breve esfuerzo, o la compensación económica como única justificación para un sacrificio más prolongado. Javier, cualquier día te vienes a clase y nos das algunas lecciones; seguro que de paso nos reímos un buen rato.
Como nadie mejor que ellos mismos para hablar de lo que hacen, si queréis saber más sobre su trabajo
visitad su web.
Aquí queda también
la reseña de su labor que hizo recientemente el Diario Sur de Málaga, y el vídeo promocional de su última representación.
¡Y que viva la comedia!
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