Sí, creo que además de
personas-planta, hay personas-cosa:
Las hay personas-moneda, las que enseñan la cara o la cruz a su antojo, dependiendo del contexto. Pero tienen el doble de cara y el doble de dura. Y son una cruz. Las hay personas-pelota, las que aceptan con gusto las patadas, y escriben al dedillo el dictado de cualquiera con tal de permanecer en el terreno de juego. Pero su sonrisa les delata, porque se desinflan en ella. Se parecen mucho a las personas-veleta, y a las personas-poliedro, pero creo que no son exactamente iguales. También hay personas-farol, que alumbran caminos a la vez que arden y se queman. Y personas-despacho, convencidas que están de ser su mesa, su cargo, su firma, el letrero de la puerta de sus veinte metros cuadrados de impunidad. A veces, coinciden y también son pelota. Alrededor de ellas, las personas-mueble guardan silencio, las personas-antifaz prefieren no mirar a los ojos, y las personas-bozal se callan. Menos mal, que entre tanto contexto de personas-cosa, queda alguna persona-persona.
Habrá más, seguro, y mejores van a ser las que se te ocurran…
Y disculpa mi ausencia. Como puedes leer arriba, tengo mucho trabajo, y no me refiero aquí al de dentro de mi instituto.