Hace tiempo que conocí
este manifiesto, y ha sido mucho lo que se ha
escrito en los blogs sobre él. Un e-mail de mi amigo
Ángel Encinas, que también le ha dedicado
una entrada, me ha hecho caer en la cuenta de que no había dicho nada aquí. Se trata del
Manifiesto Pedagógigo “No es Verdad” (pdf), una valiente iniciativa de la
Red Ires. Como
dice Ángel sobre el manifiesto: se trata de un valiente ejercicio de posicionamiento a contracorriente de una imagen interesada, simplista y distorsionada, de la escuela, teñida de nostalgias pretéritas. La enseñanza no va bien, nadie lo duda, pero no es porque “bajen los niveles” o los alumnos sean peores que los de antes, sino por el pertinaz “predominio de un modelo educativo tradicional y obsoleto”. Eso es lo que hay que denunciar, no lo contrario.
En el manifiesto, puedes leer lo que me parecen verdades tan evidentes y necesarias de decir como poco frecuentes. Una muestra:
La creencia de que en los últimos tiempos se practica una enseñanza descafeinada y
permisiva, donde ya no se valora el “conocimiento de toda la vida”, es un mito sin
fundamento. Ocurre más bien lo contrario. A pesar de que hay importantes argumentos en
contra de la forma tradicional de enseñar, la cultura escolar dominante en España sigue
basándose en la transmisión directa de contenidos inconexos, y no pocas veces, desfasados e irrelevantes, en el aprendizaje mecánico y repetitivo, en la evaluación selectiva y sancionadora y en la prolongación de la jornada escolar de los menores con abundantes deberes y tareas. La mayoría de los alumnos y alumnas siguen teniendo grandes dificultades para comprender lo que se les enseña y, como siempre ha ocurrido, acaban identificando el saber con la capacidad de retener información hasta el día del examen.
La idea de que la LOGSE ha impregnado a la enseñanza no universitaria de una práctica
pedagógica que abandona el esfuerzo y que se basa en el “todo vale” es un lugar común que
no se corresponde con la realidad. El ideario psicopedagógico de esta ley, por más que
planteaba cambios de gran interés, nunca llegó a penetrar en la mayoría de las aulas, en gran
parte porque la mejora de la escuela no es básicamente una cuestión de leyes, sino de cambio cultural, social y comunitario.
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