A las 6:15 de la mañana el frío se adentra por los recovecos del que creía inexpugnable “plumas” y se fija en el tuétano sin ser invitado. Ni la capucha, ni los guantes, ni las robustas botas impiden que mi piel se erice dos o tres veces antes de llegar al tranvía. Durante el trayecto [...]
|
|||
Acerca de Rafael Robles |
||
Mis artículos recientes |
||
|
|











