“Con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho”, esta frase
falsamente atribuída a Cervantes en el Quijote viene como anillo al dedo ante la propuesta que Francia quiere hacer ante la ONU para que se
despenalice la
homosexualidad en todos los países del mundo, pero el Vaticano
se opone a dicha medida argumentando que “agregaría nuevas categorías a aquellos protegidos de la discriminación” y podría llevar la discriminación hacia el tradicional matrimonio heterosexual.
Es curioso, quienes tendrían que seguir los pasos y enseñanzas de alguien que se juntaba con prostitutas y marginados, defendía a los perseguidos y dijo aquello de que “el que esté libre de pecado tire la primera piedra” y quienes han silenciado tantos abusos a menores cometidos por hombres ¿de Dios?, se opongan a la despenalización de una orientación sexual que conlleva
graves penas, incluso la muerte, en muchos países del mundo, sólo por miedo ¿a que los homosexuales salgan del armario, dejen de ser solteros y llamen a su unión
matrimonio?.
Además de una postura anacrónica, injusta, insolidaria, destructiva e incoherente con los valores del Nuevo Testamento me parece una total estupidez.
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