
No es tan raro como parece encontrarse con un genio adelantado a su época que en cuestiones de igualdad entre sexos estuviera algo retrasado. Ese es el caso de Aristóteles, curioso donde los haya. Podría aducirse que se trata simplemente de alguien que pensaba de acuerdo con su época, pero conviene señalar que en su época también se pensaban otras cosas, por ejemplo los académicos tenían otra perspectiva del asunto.
Así, Aristóteles teoriza en contra de sus amigos también sobre esta temática. Para muestra, veamos unos botones:
Es evidente, pues, que todos los que hemos dicho poseen la virtud moral, pero no es la misma templanza la de la mujer que la del hombre, ni la misma fortaleza, como creía Sócrates, sino que la del hombre es una fortaleza para mandar, la de la mujer para servir, y lo mismo las demás virtudes. Política, Aristóteles.
El macho y la hembra son los principios de la generación, el macho como poseedor del principio impulsor y generador, la hembra como materia. Sobre la generación de los animales, Aristóteles.
La hembra, en cuanto hembra, es el elemento pasivo, y el macho, en cuanto macho, el elemento activo del que procede el principio del cambio (…), de tal modo que el producto único que se forma de ambos es como la cama que se origina a partir del carpintero y de la madera. Sobre la generación de los animales, Aristóteles.
Como vemos, la pasión de Aristóteles por la biología le arrastró a sacar conclusiones bastante precipitadas, pues como bien señaló otra filósofa en el siglo XX, un óvulo es también activo en la generación de un ser humano, aunque lo sea a nivel interno por acumulación de nutrientes, por no recordar lo que de actividad tiene una gestación que dura nada más y nada menos que nueve meses:
Aristóteles imagina que el feto se produce por el encuentro del esperma y el flujo menstrual: en esta simbiosis, la mujer aporta una materia pasiva; el principio masculino es la fuerza, la actividad, el movimiento, la vida. Es también la doctrina de Hipócrates, que reconoce dos especies de simientes, una débil o femenina y una fuerte o masculina. La teoría aristotélica se perpetuó a través de toda la Edad Media y hasta la Edad Moderna. (…) El danés Stenon dio el nombre de ovarios a las glándulas genitales femeninas, que se llamaban hasta entonces “testículos femeninos”. (…) La chispa de la vida no está encerrada en ninguno de los dos gametos y brota de su encuentro; el núcleo del óvulo es un principio vital exactamente simétrico al del espermatozoide. (…) Concluimos, pues, que fundamentalmente el papel de ambos gametos es idéntico: crean juntos un ser vivo en el que ambos se pierden y se superan. El segundo sexo. Simone de Beauvoir.
Por otro lado, una anécdota muy conocida es la de que Aristóteles afirmó que las mujeres tenían menos dientes que los varones. Parece ser que no se le ocurrió echarle un ojo a la boca de su amada esposa.
Teniendo en cuenta que se dice que Aristóteles fue muy considerado con sus dos esposas, (pidió ser enterrado con la primera de ellas) no parece que sus teorías derivasen de una mala experiencia privada. Como actividad voluntaria os propongo lo siguiente:
a) Comentario razonado sobre los textos de Aristóteles y la réplica de Beauvoir.
b) ¿Por qué crees que Aristóteles defendió esas teorías sobre la mujer?
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ANTIGUOS ARTÍCULOS SOBRE ARISTÓTELES:
Generación y corrupción
Aristóteles, un discípulo díscolo
Cósmos geocéntrico
Metamorfosis
La quintaesencia
¿Qué es la nada?