Rosa Rosae: primera declinación en Santiago de Compostela

Imagen de Felipe Zayas
115
votos
Rosa Rosae es un hotelito de Santiago de Compostela, con acceso libre a Internet, desde donde escribo este post. Sábado noche. Estallido primaveral. La ciudad bulle. Yo, me refugio en mi blog. Ufff. Hay tanto de que hablar… He participado en unas jornadas organizadas por la Asociación de Profesores de Español “Álvaro Cunqueiro”. Dos conferencias: una, sobre la competencia en comunicación lingüística; otra, sobre “leer y escribir en la era digital“. He tomado el primer vuelo (7 de la mañana) para poder asistir a las conferencias de Salvador Gutiérrez. Qué gusto oír una descripción gramatical hecha desde el amor al lenguaje, el rigor intelectual, el respeto por el profesorado y el sentido común en cuanto a los criterios pedagógicos. En otro momento hablaré más sobre su exposición. Ahora, sólo quiero destacar las últimas palabras de su conferencia, llenas de sensatez: “Miren, todo esto que estoy explicando, les ha de servir para que ustedes sepan más, no para que lo enseñen. La gramática hay que enseñarla cuando los alumnos la puedan entender. Hasta entonces, lo más importante es enseñar destrezas. A hablar y a escribir. Yo cuando entré en la universidad no sabía lo que era un fonema. Enseñar cómo es la lengua es muy importante, y necesario, pero a su debido tiempo.” Más o menos, éste ha sido su discurso de cierre. Si estas ideas las declaramos los “de la pedagogía”, dios santo, qué has dicho. Esto sólo lo pueden decir las autoridades. Los académicos. Regresaré a Valencia con el regalo de sus conferencias y de su discurso de ingreso en la Academia, con una amable dedicatoria. Hay sabios que, además, son buenos tipos. Salvador Gutiérrez es de esos.