Nos queda la palabra. Y la imagen.

Imagen de Ángel Encinas Carazo
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Ayer estuve en un Madrid cada vez más contaminado visualmente, acompañando a un puñado de salmantinos vivos para hacer uso de nuestra libertad de expresión como ciudadanos comprometidos con un concepto vivo y participativo de la democracia. Queríamos denunciar un atropello con la voz y la palabra, y la imagen, en una sociedad adormecida por la nueva teología del consumo, que