¿El fin del fin de la historia?
Publicado por Miguel Santa Olalla el 28 Abril, 2008 - 12:28
Ver cómo los establecimientos de la primera potencia económica del mundo comienzan a racionar la venta de arroz es cuando menos inquietante: si el país que predica el libre mercado (aunque no lo cumpla en sus relaciones internacionales) ve cómo es necesario intervenir en el mismo, parece que los demás hemos ir tomando buena nota. La situación contrasta con la experiencia de las últimas décadas: en el último siglo ha habido grandes crisis económicas, nadie lo niega, pero no se puede dejar de lado que un grupo mayoritario de economistas viene predicando desde hace décadas la supremacía del capitalismo y la democracia liberal (con ciertos tintes sociales) como el mejor de los sistemas económicos y políticos posibles. Es la discutida tesis del fin de la historia, que se puso de moda con Francis Fukuyama. Su idea central es sencilla: que nadie pierda el tiempo pensando una teoría política y económica mejor: sencillamente no existen.
La tesis del fin de la historia encuentra su origen ya en Hegel, en un fragmento de su Filosofía de la historia. El hilo conductor de esta obra está en cómo la libertad se va extendiendo a lo largo del tiempo, como si fuera una de las ideas rectoras de la historia de la humanidad (idea que, por cierto, está anticipada en Kant, aunque menos elaborada). Y al bueno de Hegel le dio por venirse arriba, argumentando que en realidad la libertad es la idea suprema que podemos pensar y realizar, de manera que jamás nadie pensará en una idea tan valiosa como esta. No es que el autor alemán pensara que la historia terminaba con él. Pero sí en cierta forma con su pensamiento: es ciero que existía miseria y guerra en su tiempo. Sin embargo, lo importante era que el resto de historia, lo que habría de venir y lo que quedaba por ver, sería un desarrollo de la idea de libertad, una expansión de la misma. El capitalismo y la democracia liberal vendrían a dar la razón a Hegel. La tesis del fin de la historia viene a ser como la del espectador que viendo un partido de fútbol se levanta porque un equipo le ha metido 5 goles al contrario en la primera parte. Y para Hegel no había duda: la libertad ganaba por goleada en el descanso del largo partido de fútbol que juega la humanidad.
Esta tesis del fin de la historia ha molestado mucho desde sus inicios a los pensadores marxistas: ¿cómo hablar del fin de la historia en el siglo XIX, cuando se vivía una explotación laboral inhumana? ¿Cómo hacerlo hoy, cuando vivimos acontecimientos como las guerras intestinas de África, Guantánamo, la violación de derechos humanos en diversos países (China o Cuba parecen ser los que están más de moda, pero hay otros muchos…)? ¿Encaja en el fin de la historia la guerra de Irak, el 11S o el 11M? La respuesta podría ser del tipo: “vale, sigue habiendo conflictos, pero la libertad funciona, y el capitalismo es el mejor ejemplo”. Pues bien: la crisis actual (financiera, alimentaria, crediticia, de precios, laboral… cuántas variables que dejan de funcionar) parece ponerlo en duda. Es como si paulatinamente tomáramos conciencia (y no en la cabeza sino en el bolsillo) de que los recursos se agotan y que el planeta y el sistema no nos siguen el ritmo. ¿Estamos ante el fin de la tesis del fin de la historia? ¿Logrará reponerse el capitalismo o avanzamos hacia formas de capitalismo más intervenido y redistributivo, que logren fortalecer el sistema, hacerlo más perdurable y resistente? ¿Están condenados los países comunistas o socialistas en sentido fuerte a abrirse a la democracia y el capitalismo? ¿Sigue valiendo la tesis del fin de la historia? Buenas preguntas para comenzar la semana…









