Razón de la filosofía
Publicado por Miguel Santa Olalla el 15 Mayo, 2008 - 09:29
Alguna vez ya hemos dicho que Julián Marías ha sido un autor injustamente tratado. Quizás porque la sombra de Ortega sea demasiado larga, quizás porque sus lectores no hayan querido ver más que un puro continuismo donde había un valioso ejercicio de creación filosófica. El caso es que el título que nos ocupa sigue de plena actualidad por varios motivos. Para empezar, porque sirve como justificación de la filosofía, explica por qué existe la filosofía y por qué necesitamos filosofía. Quizás a todos aquellos que abogan por su paulatina desaparición o por su disolución nos les vendría mal una lectura del libro de Marías (a ver si toman nota ciertos responsables del MEC, y las autoridades educativas del partido que gobierna). Pero hay un motivo aún más importante: el autor es capaz de mostrar cómo la existencia particular del ser humano y las circunstancias en que se desenvuelve su vida convierten a la filosofía en una actividad ineludible, aunque sea ejercida de una manera inconsciente, limitándonos a heredar las concepciones del pasado, o a aceptar de manera obediente las ideas y formas de vida dominantes.
Vida hecha filosofía y filosofía vivida, eso es lo que encontramos en el libro de Marías. Junto a experiencias personales desfilan algunas de las cuestiones filosóficas más importantes de su tiempo. Es verdad que se nota la compañía de Ortega, no sólo la real sino también la filosófica. Pero no menos verdad es que Julián Marías logra desplegar en el texto ideas propias y lo que es más importante, un estilo original, suyo. Abrir espacio para las corrientes filosóficas más representativas, ser capaz de responder al propio presente y hablar permanentemente a un público amplio son méritos más que suficientes como para leer este libro. Hay otros títulos de Marías mucho más especializados, más técnicos, en los que el autor deja escapar su amplísimo conocimiento y utiliza un lenguaje académico. Sin embargo, Razón de la filosofía es un libro para todos, tan accesible como clarificador: podemos tomar conciencia de los problemas que nos rodean, y también del transcurrir filosófico hasta nuestros días. No es fácil que un libro de filosofía pueda ofrecernos más.
Crítica y análisis del ser humano: Dos aspectos que se encuentran entremezclados en el libro. Por un lado distancia respecto a aquellas teorías y planteamientos (incluso filosóficos) cuya consecuencia más inmediata consiste en un desprestigio de la filosofía, en su desnaturalización. Son las filosofías que se olvidan del hombre, pero no como objeto de una alejada divagación conceptual, sino como auténtico protagonista de la filosofía, convertido en el mayor de los interrogantes. Algo no funciona cuando el hombre deja de filosofar o cuando deja de considerar la filosofía como uno de los saberes más dignos y necesarios, pues es cada ser humano el que se está poniendo en juego a sí mismo en medio del filosofar. La existencia en el centro de la escena filosófica. Eso sí, con el peaje (que también pagó Ortega) de ser español: si otros hubieran dejado a la posteridad las expresiones que encontramos en la obra de Marías serían referencias ineludibles del siglo XX. Sin embargo, la falta de tradición filosófica, y la maravillosa capacidad expresiva que encuentra en la metáfora y en el lenguaje sencillo lo que otros buscan en el concepto casi incomprensible, son dos cualidades que no sabemos valorar. Por eso no está de más que mentes no especializadas se acerquen al libro sin prejuicios, para sin prejuicios poder opinar. Seguro que Marías les aporta algo.









