En Lymm High School

Imagen de José María Ruiz Palomo
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En nuestro primer día de actividad en Lymm High School alumnos ingleses hacen de anfitriones, magníficamente por cierto, y se ocupan de enseñarnos el colegio recorriendo las distintas alas y “halls”. Tras el “tour” por el centro nuestro alumnado está abrumado. La primera impresión que tienen es que estas instalaciones y recursos son impensables en un centro público en España.  Disponen de piscina cubierta, un excelente gimnasio, una biblioteca muy bien dotada e instalada en estancias con un mobiliario y decoración que invitan al trabajo y la lectura, distintas salas de ordenadores, grandes extensiones de hierba rodeando los edificios por donde pasear o practicar deportes, múltiples laboratorios, etc. Javier Chinea, nuestro impagable anfitrión en Lymm, nos aclara que se trata de un centro que está por encima de la media -él ha trabajado en otros en Inglaterra-, y también que aquí durante años la política gubernamental ha sido inyectar la máxima cantidad de recursos en Educación, siendo su presupuesto uno de los más cuantiosos. A continuación nuestro alumnado se va a clase con sus compañeros ingleses y tenemos una interesante conversación sobre las diferencias entre los modelos educativos británico y español. Nos habla Javier de la práctica desaparición de las clases magistrales -un profesor que diera una clase magistral durante su período de prueba probablemente no sería contratado, nos dice-, el papel de facilitador del profesorado como algo habitual, el uso del libro de texto como un recurso más y no como la guía de trabajo diaria, la realización de tareas con un sentido práctico, etc. Uno de los ejemplos concretos que me interesaron fue el de explicar nociones de orientación (izquierda, derecha, adelante, atrás, giros, etc.) jugando al fútbol o a otros deportes, que él aplica en la asignatura de Español. Cuando entramos en su clase de Español lo que vimos fue a un grupo de alumnos trabajando en el que cada uno sabía lo que tenía que hacer y se dedicaba a ello, mientras el iba atendiéndolos individualmente. Los aspectos comentados son corroborados por nuestro alumnado a la hora de comer, cuando hablamos con ellos sobre su experiencia en clase. Les sorprendió especialmente que el profesorado al llegar al aula no se pusiera a explicar automáticamente y que en muchas asignaturas no se usara libro de texto. En el almuerzo el alumnado de Formación Profesional de cocina nos agasaja con un abundante menú, especial para nosotros -ellos hacen una comida mucho más ligera a esta hora-, a base de pastel de carne, cuatro tipos de ensaladas, pasta, hojaldre de verduras, y helado de postre. Y nos lo sirven en un comedor especial distinto del que utiliza su alumnado para comer habitualmente. El trato y las atenciones que recibimos son sencillamente excepcionales. Después de planear las actividades del resto de los días y una vez finalizada la jornada, la mayoría nos vamos a comprar calzado apropiado y ropa deportiva para poder seguir jugando a baloncesto por la noche, luego damos un paseo por Warrington y volvemos para cenar. A las 17:45 h. Por cierto, anoche volvimos a perder el partido contra los alumnos. Compártelo