Desde el Grand Café de Funchal

Imagen de Eduardo Larequi
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Conectado a Internet con la PDA y a través de la excelente WiFi pública de Madeira (a ver cuándo las ciudades turísticas españolas toman ejemplo), escribo la presente entrada. Sopla una suave brisa entre los jacarandás, suenan a nuestro alrededor las melodiosas cadencias de la lengua portuguesa, y los días de trabajo y prisa parecen cosa de otra vida y otro mundo. Dan ganas de no volver nunca… Compartir Etiquetas: , ,