La disrupción como innovación: el caso de los sistemas escolares

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  Las TIC son parte importante del fenómeno de la aceleración que describe James Gleick en su libro Faster:  the speeding up of just about everything, o Davis y Meyer en Blur: the speed of change in the connected economy; y tengo que decirles que no habiéndose acabado aún agosto, me impresiona que en el último libro que estoy leyendo exista una cita en que se menciona un URL accesado en abril del 2008.  No es que no entienda que es posible, pero igual... ¡chapeau!El libro se llama Disrupting Class:  how disruptive innovation will change the way the world learns, y los autores son Clayton Christensen (autor principal), Michael Horn y Curtis Johnson (colaboradores).  En el se aplica la teoría de la innovación disruptiva a la educación.  En esencia la teoría sostiene que en cualquier mercado la innovación que se practica usualmente es la que llaman innovación de sustento, es decir, un tipo de innovación en la cual la empresas (usualmente los líderes de sus mercados respectivos) cumplen con las demandas nuevas de sus clientes/usuarios mediante mejoras a la tecnología existente.  Estas tecnologías son caras y sólo acceden a ellas usuarios tradicionales como las empresas mencionadas.  Cada tanto aparece un nueva tecnología que redefine los estándares de calidad existentes, en un principio hacia abajo, lo cual hace posible la incoproración a esos mercados de muchos que no eran consumidores antes (pensemos en autos o equipos de audio japoneses, o la industria de la computación dominada por IBM y DEC).  Posteriormente, estas tecnologías se mejoran hasta que son capaces de hacer lo que hacía la tecnologia original y más, y con mejor calidad, y para ese entonces las antiguas compañías líderes han desaparecido (al menos de ese mercado).  En esta innovación son las empresas emergentes las que tienen todo a su favor.En su aplicación al mundo educacional la realidad es algo distinta, especialmente entre colegios privados y públicos (en cuanto a la flexibilidad al cambio).  Alaba mucho lo forma en que las escuelas se han adaptado a las distintas tareas que la sociedad les ha exigido en el tiempo (su capacidad de innovación de sustento), y como muchos ve en la tecnología la posibilidad de volver a la personalización de la enseñanza, que paradójicamente existía en las antiguas escuelas unidocentes, antes de que la demanda por estandarización (buena en su momento) no condujera a la situación actual.  Es un libro interesante, que aboga por cambios radicales, pero con consejos prudentes para los distinto actores del sistema educacional.